sábado, 7 de abril de 2012

No es lo mismo viuda que abandonada ¿por qué?



La viudez


Ratifiquemos esto estudiando la reacción de una viuda. Que es distinta a la de una abandonada. La viuda, si su vida sexual ya era de las que llegó al tono de cariño y amistad, en vez del de pasión, al perder a su marido siente un vértigo que tiene mucho que ver con el miedo al futuro económico y al papeleo burocrático. 

Sin embargo, cuando comprueba que esto no era para tanto, se convierte en lo que, exagerando, se llama una viuda alegre

Con la ventaja para ella de que si ya no le interesaba el sexo o 
nunca le interesó demasiado, encima va a encontrar un descanso a la pesadez ocasional del difunto con el tema.


(((Similar comportamiento le pasa al viudo, liberándose del pánico a la soledad cuando comprueba que no se muere de hambre, ni sus camisas aparecen excesivamente mal planchadas))).

Al tiempo, cuando quien se va lo hace al cementerio, eso se considera Ley De Vida, y no fuerza, a quien queda, a revisar su existencia.


Por tanto, la diferencia entre la viudez y el ser abandonada, es radical, puesto que en la viudez, el que se va no es visto como alguien que te traiciona y te ha robado la vida. 

No así ocurre en la separación de una pareja. Entonces, al irse uno, el estafado considera que la estafa está en que “ si llego a saber esto hubiera enfocado mi vida de otra manera”. 

Frase que si dejamos que llegue a sus últimas consecuencias, podría continuar así: “De saberlo, a lo mejor no me hubiera casado y no hubiera sacrificado mi juventud para tener hijos y cuidarlos”; que como se ve es la otra cara de lo que en el fondo ahora echa de menos, haber salido más a la calle, haber sido más loca y haber 
tenido mil novios, osease, más sexo.


También puede que piense que se equivocó de novio, pues no en vano le rondó uno que la ponía más ardiente, pero al que desechó porque no parecía un buen padre para sus hijos.


Si el hombre es el dejado, la historia es la misma pero más violenta, y es así precisamente porque el macho repasa más rápidamente lo que ha sido su vida y más fácilmente percibe que malgastó la suya, al lado de una fulana, sin saberlo. ¡Celos!


Pero ¿qué malgastó? Su vida sexual. Vivió tanto para la familia que al final, todos son felices, piensa, menos él.


El sexo está ahí, como el tesoro escondido que no jugó a buscar, y ahora lo lamenta. “Yo pendiente de ti y de los hijos, y tu pendoneando por ahí”, de esta manera resume el hombre su amargura, rumiando una verdad que oculta la verdadera. 

Te robaron la juventud ¿para qué?. Y ¿qué es robar la juventud? ¿es únicamente ir de discotecas?

Exacto, ese no haber vivido es comprobar la escasez de vida sexual en el resumen que se hace de la propia vida.

Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina.

jueves, 5 de abril de 2012

Si hay sexo no hay celos



Los celos: producto del rencor de quienes no poseen sexo


Si se había dicho que los celos son el resultado de varias pérdidas simultaneas, como son la pérdida de estima social, la pérdida de poder económico, la pérdida de afectos, la pérdida de autoestima, la pérdida de imagen y la pérdida de la ración garantizada de sexo ¿por qué nos atrevemos a centrar sin embargo todo el drama en 
la cuestión sexual?.



Porque, esencialmente, los celos se dan en relaciones de amor, es decir en relaciones donde si el sexo no funciona, no funciona ni siquiera lo que llaman amor los expertos (esos expertos que son capaces de distinguir libertad de libertinaje, erotismo de pornografía y un aspirador de una aspiradora).

Repasemos qué ocurre en los casos en los que ya no hay sexo en la relación, y donde, sin embargo, los afectados dicen que aún hay amor.


Hablamos de esa etapa de la pareja que tan bien describen ¡sobre todo las mujeres!.


Cuentan “Que ya se sabe, que las relaciones intimas van variando a lo largo de la relación. Que al principio son más apasionadas o fogosas, y que luego se van aplacando dando paso al cariño; para que al final sea la amistad la que culmine una vida de dedicación”.



Si tenemos en cuenta que hablamos de una relación del tipo de las que han funcionado bien, contada por sus protagonistas, vemos lo horroroso que resulta aceptar que la vida sexual se ha esfumado y se ha sustituido por el cariño, con todo lo que ello supone de renuncia a una fuerza esencial durante importantes periodos de la existencia.

Bien, pues en estos casos, de darse una separación, veremos que la reacción del abandonado tiene mucho más que ver de lo que parece con el sexo (que estaba aparentemente ya enterrado). 

Sí, porque, aunque en sus celos van a intervenir todos los factores que, para abreviar llamaremos social-económicos, vuelve a surgir, como un huracán no previsto, el asunto sexual.

Ese resurgir se puede percibir si prestamos atención a la frase “¿Y me haces esto a mí que te he dado lo mejor de mi vida?”.


Si profundizamos en la expresión esa, tan frecuente y común que se puede considerar universal, vemos que en realidad lo que dice sin decir es “me dejas cuando me quedan por vivir los peores años de mi vida”.


Pero, peores ¿por qué? debemos preguntarnos. Sencillamente, porque la persona abandonada no se ve con fuerzas para empezar la ardua lucha por el sustento sexual de nuevo. No se ve con fuerzas para buscar sexo, porque si siempre es difícil en este tipo de sociedades, más lo es a ciertas edades. Ni se ve tampoco con fuerzas para ofrecer sexo como el que estima que la gente quiere (A nadie se le ocurre pensar que una solución es la prostitución- pagar por sexo- porque todo el mundo quiere tener sexo del de verdad, del bueno).


La sensación de impotencia para encontrar una nueva pareja tiene sobre todas las cosas más que ver con la pérdida sexual que con las otras pérdidas.




Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

El lado bueno de los celos



El aspecto terapéutico de los celos


Y sin embargo conviene no desperdiciar un dato. Los celos tienen también una función terapéutica a favor del instinto de placer. 

Expliquemos esta paradoja.


Cada vez se acepta más lo que se llama el final de un matrimonio y el que uno de los dos cambie de pareja dando por concluida la relación anterior.

Sin embargo, se diga lo que se diga, el paso es morrocotudo.

Es duro y difícil, no sólo por los miedos, temores y dramas familiares que se viven; es duro porque aunque nada de esto se diera, nadie quiere en este campo hacer daño a nadie. Por tanto es difícil abandonar a tu pareja para irte con otra.



Quieres tanto a quien fue quien más querías, y que puede ser la madre o padre de tus hijos, que por cuestión de sentimientos no te irías con nadie, no romperías lazos, no dejarías el hogar.


Ah! Pero aquí van a aparecer los celos para facilitar la separación.

Fundados o no, van a hacer que la parte engañada de la pareja se ponga tan borde, tan hortera, tan intratable, tan antipática, tan insufrible, tan mezquina, tan insoportable, que al final, con esa conducta, va a facilitar el salto de una liana a otra.

Y así, el grito de Tarzán no se sabe si es de alegría porque coge y se agarra a una nueva liana y no se rompe la crisma contra el suelo, o por si suelta la anterior y abandona un árbol que ya era un árbol ¡caído!.


Los celos han pujado a favor de la naturaleza, a favor del instinto de placer.

Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

lunes, 26 de marzo de 2012

Los celos: cuando las barbas de tu vecina veas pelar..





Cuando las barbas de tu vecina veas pelar pon las tuyas a remojar


El miedo que por fuerza tiene que estar produciendo en las mujeres el ver que los


machos las matan por celos. Tiene que estar abortando muchos malos pensamientos de


millones de esposas que no pueden dejar de sentir la llamada del instinto básico de

buscar placer. ¿Acaso no salen esos crímenes en las conversaciones caseras? ¿Acaso

no tienen que oír a sus benditos esposos decir con gran gracejo: “Quién mata a su

mujer es una mala bestia, pero si me la pegas sabrás lo que es una

buena bestia”?.


Los celos son el sustituto en el mundo civilizado de las leyes machistas del mundo


menos avanzado. En éste la ley dispone matar a la adultera; aquí no, pero muchas


adulteras


mueren o sufren un infierno pavoroso de dolor y lágrimas.


(((No se está suponiendo que todas las asesinadas o maltratadas sean adulteras o


lo hayan sido, lo que se está haciendo es indicar cómo la

ley de los celos y del machismo,


es una ley subjetiva que está en la cabeza del hombre


ofendido, y en esa cabeza siempre


bulle la idea de que realmente le han


puesto los cuernos, sea cierto o no))).


Una sociedad cada vez más permisiva (nadie puede parar el instinto de placer)


unida a un régimen severo de

fidelidades imposibles de cumplir, da como resultado un


tremendo


choque, que se traduce en una violencia soterrada del sistema para subsistir


como tal.

Del libro LA ESTAFA SeXUAL de Paco Molina

LOS CELOS y el arrepentimiento del malo de la película



El arrepentimiento


Pero aún queda otro caso; por más que suprimimos muchos que se pueden imaginar o reconocer por propia experiencia. Estamos ahora con el de alguien que tuvo una relación clandestina y ya se ha ido con ella. Se cree o piensa que ese es el verdadero flechazo porque la nueva pareja le hace sentir amor de verdad (o sea una pasión de caballo, es decir sexo puro y duro, el mejor). Separarse le ha costado mucho, por los hijos y esto y lo otro, y el disgusto que se le dio a mamá.


Y en esto empieza a sospechar que su gran amor (el de verdad, ese que viene con la fidelidad bajo el brazo, porque si no hay fidelidad no hay amor), el partener sublime, es alguien que a su vez le empieza a engañar, se empieza a ir con otras personas. Ante eso, quien dejó a los suyos, decepcionad@, recuerda el confort, sobre todo material, de su hogar; repara en el bien que haría a sus hijos con un reingreso en la familia, e indignada o indignado por los celos que ahora vive en propia piel, vuelva a casa. El séptimo de caballería de los celos ha cauterizado otra herida matrimonial.

Del libro LA ESTAF SEXUAL de Paco Molina