LA FELICIDAD
ESTÁ EN EL VERANO
Al pensar en este
escrito me vinieron al recuerdo 2 canciones de Amaral: “DÍAS DE VERANO” y “SON
MIS AMIGOS”.
La tonadilla de ambas
es como si fueran un único canto a algo que bien pudiera ser la felicidad o el
paraíso. En una, la letra subraya: “aún quedan días de verano, pienso en ti,
pienso que la vida no es justa…”. Mientras que, en la otra, el estribillo
recalca: “son mis amigos, en la calle pasábamos las horas, son mis amigos por
encima de todas las cosas”.
Cuando se unen el buen
tiempo con las vacaciones infantiles no hay nada mejor. Las calles se llenan de
bullicio, y niñas y niños, de cualquier color, país o condición, caminan a paso
saltarín. Llevan la sonrisa de quienes no han madrugado, de quienes no han
tenido que hacer los deberes, de quienes sienten, sin sentirla, la protección
constante de sus mayores.
Entonces, cuando
caminan de la mano de sus mamás o de quienes de mamá hacen, repiten sus 4
frases: “¿Sabes, que?”, “¿Entonces vamos a ir?”, “¿Y va a venir?, “¿Cuándo me
compráis el helado?”.
Yo vivo en Zamora.
Zamora es una ciudad sencilla. De esas de la España despoblada. Y si todo el
año goza de la alegría de los “pequerrechos” (pequeñajas y pequeñajos de todas
las razas, de 100 países, de 5 continentes y de una única ternura) en verano estas
criaturitas fabrican jolgorio y animación, al estar todo el día en la calle,
acompañados de quienes más les quieren, que también son, cómo no, de 100
países, de 5 continentes y de una única tribu: la Humanidad.
Una tribu que como
todas presenta una singularidad: sus miembros quieren que toda su vida sea una
infancia feliz, una niñez en días de verano.
Cosa fácil de
conseguir si todas y todos fuéramos “homo sapiens”, pues nos pondríamos a
resolver los 2 únicos problemas que tenemos como animales que somos: el deseo
de seguir vivos y bien, y el deseo de satisfacer el deseo.
Para lo cual bastaría
en convertir el trabajo productivo (no el especulativo) en algo obligatorio (en
un deber) y después repartir la riqueza producida entre todos. Bastaría con
aplicar la fórmula: “HAZ EL AMOR Y NO LA GUERRA”.
Tal vez tú esto lo
veas demasiado utópico, pero lo verdaderamente utópico es creer que viviendo en
un mundo injusto vas a poder estar tranquilo.
Mira Ceuta. Parece que
los parias de la Tierra no se resignan a vivir en la miseria. Y parece también
que los ricos de la Tierra (EEUU, Israel y la monarquía marroquí en este caso)
quieren quitarnos esa ciudad y Melilla. Y si lo hacen, “dalas por perdidas”
porque, aunque miles de españoles morirían antes, la historia, y Gaza, nos
recuerdan que el fuerte si quiere robar roba (porque ya lo hizo y sabe cómo
hacerlo). Recuerda también cuando nosotros éramos los ricos y traíamos
africanos a la fuerza (inmigración forzosa) secuestrándolos para convertirlos
en esclavos.
Pero hay más, los
partidos que defienden a los poderosos (en España los derechistas) te dicen que
ellos pararán la inmigración y que, a partir de ahí, tú, que vives de tu
trabajo, podrás estar tranquilo. Pero, por tu bien, no seas iluso, su programa
electoral no se limita a eso. Si ganan van suprimir la sanidad pública porque
en tus enfermedades hay un “nicho de negocio” y tus dolencias te arruinarán; lo
mismo harán con la enseñanza para que sus hijos trepen por la escalera de la
titulitis y los tuyos no. Y no te digo nada con las pensiones: las actuales las
congelarán, y para las futuras cada uno tendrá que financiarse la suya (y sin solvencia).
¡Ah! y cuando los
robots humanoides (que ya baten récords de atletismo) estén en el mercado, los empresarios
de postín comprarán los que necesiten, y
tú al paro y sin derechos.
No te dejes engañar,
que los ricos y sus derechas saben mucho.
Paco Molina. 31
de Agosto del 2026



