domingo, 25 de marzo de 2012

LOS CELOS SALVAN FAMILIAS



El adulterio en ciernes



Demos un paso de manivela más e imaginemos otra situación más avanzada.

Ahora uno de los dos ha iniciado una relación sexual extra conyugal. El deseo le

acucia y cada vez roba más horas al cuidado de la familia,

desapareciendo. Al tiempo


el sujeto pasivo, el engañado, tiene un gran mosqueo y sus celos rayan ya la violencia

más peligrosa. No sólo ha creado una atmósfera irrespirable en el hogar dulce hogar, si
no que empieza a utilizar frases como: “Si es cierto que me engañas te vas a acordar




toda tu vida”. El celoso más civilizado amenazará únicamente con

quedarse con los


niños

.


La vigilancia se estrecha tanto que la relación clandestina acaba por naufragar.

Los celos han salvado otra familia.


Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

sábado, 24 de marzo de 2012

Los celos ayudan a mantener familias. Por eso son algo cultural, inventado



Los celos: un baluarte de la familia y el Orden Establecido


Sentado el principio de que la base fundamental de los celos -la espina dorsal


del desgarro que producen– es la pérdida de lo que hemos llamado la

ración sexual,


veamos que por eso mismo se convierten en la columna vertebral del ordenamiento


machista de la familia.

Observemos, con la lupa de la razón, el comportamiento del

alma de la familia,


la pareja.


La tentación frustrada


Supongamos que uno de los dos, consciente o inconscientemente, empieza a


tener tentaciones de probar gallos o gallinas de otro corral. Pasemos del hecho de si es

la irresponsabilidad de uno de ellos, al escapársele un comentario (“Sabes que Tal y

Cual es una persona muy agradable”) o algún otro fallo en la incipiente clandestinidad,

lo que delata o alerta al

miembro pasivo de esta situación. En ese caso éste va a enseñar


las uñas de los celos con toda la violencia que ello anuncia (en el caso que analizamos


no hace falta que sea excesiva).

Introducida la dinámica de la típica situación insoportable o que lleva camino de

serlo, quien sufría el vértigo de la tentación, la abortará. Se acaba de evitar un infierno,

a costa de capar uno de los dos miembros de la pareja su instinto de placer. Los celos

han actuado como sistema de alarma a favor del mantenimiento del Orden Familiar

Establecido.
Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

viernes, 23 de marzo de 2012

No hay celos si no hay sexo. El perro



El mejor amigo del hombre


Y acabamos este epígrafe con el asunto de la fidelidad de ciertos animales de


compañía, en esencia de los perros. La conducta de ciertos chuchos, respecto a la

relación con sus amos es extraordinariamente ejemplar en cuanto al término

fidelidad.


Este hecho confirma al cien por cien: Que los celos tienen más que ver con la


cuestión sexual que con otra cosa, y que el asunto sexual no tiene por qué estropearlo

todo, como hasta ahora ha ocurrido.

Sostenemos que la

fidelidad de un perro por su amo existe porque entre perro y


dueño surge un afecto que no tiene nada que ver con el placer sexual. Dicho mejor, si


en esa relación el sexo pintara algo, esa fidelidad no sería tan inquebrantable, e incluso

puede que no se diera.

Así es. El perro no siempre está en periodo de celo, y cuando lo tiene busca

resolverlo con quien corresponda (no con su amo o dueño). Eso hace que no surjan

desavenencias entre ellos, ni celos del amo, ni la necesidad de elección del perro (“¿me

quedo con este señor o me voy con ese can que está de

mordisco?”).


No hace falta detenerse más ¿verdad?. Pues entonces, si esto se comprende,


mejor se comprenderá que las relaciones humanas mejorarían notablemente si se

resuelve el problema sexual.(Incluida la fidelidad en el sentimiento, no en el amor, que

podría ser noble y leal como la fidelidad de un perro con su amo).

Ratifica esta tesis la

fidelidad que se da en el cariño entre padres e hijos. Fidelidad


o duración del sentimiento que si se eterniza es por una razón básica

¡No va mezclada


con el sexo, no va pringada con la unión antinatura que supone pedir fidelidad en la


búsqueda del placer sexual, forzando a recurrir siempre a la misma fuente y al mismo

agua, para saciar una sed insaciable!




Si la unión afectiva entre parientes estuviera sometida a la dura ley de la

fidelidad


sexual

esos afectos que duran siempre (salvo conflictos con el dinero) se vendrían


abajo, con la misma facilidad que se hunden amores que nacieron como si fueran a


durar toda la vida.

Sólo la permisividad sexual puede hacer saltar por los aires esta tenaza que

llamamos

macho-capitalismo. Sólo el sexo acrecienta los celos haciéndolos enfermizos;


siendo la prueba definitiva el que

también se da en las parejas que aún no han sido


constituidas económicamente como tales.

¿Por qué? Porque en ellas ya se ha traficado


con el placer sexual con este implícito convenio “

Te dejo jugar y gozar con mi cuerpo


a cambio de que no lo hagas con ningún otro”

. Que no otra cosa es esto de la fidelidad,
un contrato 100% materialista.

Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

jueves, 22 de marzo de 2012

CELOS DE MUJER



Los celos en la mujer


Pasemos a la mujer (al coche, en la sociedad machista) y empecemos por los vehículos recién salidos de fábrica que no encuentran comprador. 

No se puede saber qué sienten, pero la sociedad piensa que cuando un vehículo no lo compra nadie, por algo será. Pasemos ya al coche adquirido, y que se siente feliz porque al tener dueño cumple su primera obligación para el triunfo social, ser útil como esposa, como madre y como ama de casa (equivalente este concepto al de mayordomo de palacio que el verdadero «amo» es el macho).


Pero además, el coche adquirido recibe su ración de placer sexual, sus bielas circulan, sus ruedas rotan, se le cambia el aceite, se le hace sentir vivo. Supóngase ahora que el macho con quien está

le da lo suyo (en goce), entonces, al tener ellas orgasmos más potentes, por reflejos condicionados, se puede atar por lo bajo más y más a su hombre.



Y a mayores vemos que el coche tiene quien le cuide y proteja de otros conductores, que en una sociedad tan hostil y clasista, vete tú a saber cómo son.


Pues bien, pongámonos ahora en el pellejo de ese coche, que por otra parte cada vez tiene más kilómetros, y que de repente (o poco a poco, que eso es lo de menos, se diga lo que se diga) es  abandonado casi al chatarrero (en sensación de la abandonada).


La angustia es tan grande, enorme e insoportable que se hunde el alma de esa mujer hasta el más atroz sufrimiento.


Quedar sin dueño porque te deje el hasta entonces conductor de tu vida (dicho en todas sus acepciones), quedar en el concesionario de los vehículos de ocasión supone:

Hundimiento social. “¿Será que ya no valgo?”, piensa la  abandonada.

Hundimiento económico (por regla general) “¿quien me llevará a revisión, quien me comprará embellecedores, quien me ayudará a sacar a los hijos adelante?”.

Hundimiento moral, piensa que piensan que algo no haría bien en la casa, ¿será que es mala amante? ¿será que es mala cocinera? ¿será que es sucia? ¿en qué falla?.

En eso piensa que piensa la gente.

Y llegamos a lo peor tras la pérdida absoluta de autoestima. Pierde también su ración sexual (a la que si encima se había habituado, cogiéndole gusto, le va a dar pánico renunciar).

“Me has destrozado. Te di los mejores años de mi vida y

me pagas así”. 

Esas frases, tan comunes a todas las dejadas y abandonadas por sus propietarios, exponen, con toda su crudeza, lo que han perdido.


Repasemos ahora cómo se prolongarían esas quejas.


“Y como has destrozado mi vida, cuando y te di lo mejor de mi, resulta que estoy en condiciones de desventaja con las jovencitas. Tengo que conseguir otro conductor que me compre, cuando no soy de las que tienen cinco velocidades, o mi modelo se fabricó sin aire acondicionado, y encima, si busco compañero, puedo parecer una 
buscona, y la gente me puede señalar como una fulana. Y me has dejado cargada con los hijos, y ellos me crean la angustia de si podré sacarlos adelante. Además, al vivir con los niños, mi conducta sexual tiene que ser prudente para no darles mal ejemplo, y para que no piensen que su padre tenía razón al dejarme. Y el sexo y el sexo y el sexo.

Me he quedado sola”.

Esa es la tormenta de ideas que rompen por dentro a un coche abandonado.

Sin embargo, la mujer no mata por celos (aunque recurre a todo lo demás que se le pasa obsesivamente por la cabeza). Este hecho de no ser violentas (no ejercen violencia doméstica y no matan, excepciones aparte y no significativas) tiene más que ver con su carácter de esclavas históricas que culturalmente se les ha asignado (lo que ha educado su mente, haciéndoles ver que con violencia siempre perderían) que lo que pueda pintar el presunto carácter femenino.


Las mujeres están educadas, programadas, si nos fijamos en ello, para sufrir o aceptar el sufrimiento. Lo mismo que, en otro orden de cosas, los obreros. 

Con los obreros el asunto de la violencia es similar. ¿Por qué estos son menos violentos que los amos, los grandes empresarios, o los nobles en su época? Porque intuyen -se lo ha enseñado la historia- que en toda refriega pierden, y por eso suelen ser más prudentes, adaptándose a las situaciones por duras que sean (han sido  educados en la creencia de que la vida es así y así debe de ser porque no hay otro remedio).


Viven con la resignación transpirando por sus poros.

Sin embargo, el macho respecto a la hembra y el patrón respecto a los obreros, reaccionan con inusitada violencia cuando estos se sublevan, porque perciben que si dejan de ser los amos, no sólo pierden valoración social y autoestima, sino que pierden propiedad, una propiedad que consideran suya, exclusiva y lograda con gran esfuerzo (propio o de sus antepasados).

Y así, si a un terrateniente le quitan sus tierras no dudará en matar para recuperarlas o vengarse, pero si a un obrero le despiden o le confiscan desde los bancos sus cuatro ahorros, lo atribuirá a la fatalidad que acompaña a los oprimidos, sean estos, obreros 
respecto a patrones o mujeres respecto a machos.


Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

miércoles, 21 de marzo de 2012

Presentación de un libro de Concha Pelayo-Zamora-







PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE CONCHA PELAYO

 “LA MUERTE DE LOS CARTONES”



Con la misma fuerza que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…

Concha Pelayo se hizo escritora y escribió para nosotros.



Y dado el fenómeno ante el que nos encontramos vamos a hablar más de ella – como escritora, claro-  que del libro, o dicho con más precisión, vamos a hablar del libro que ella aún lleva dentro y debe escribir.

Pero eso sí, vamos a hablar de Concha aplicando el principio de la sabiduría que recomienda: Por sus obras les conoceréis.

Aunque por exigencias del guión, es a partir de esta obra, de esta obra de teatro, de la que vamos a hablar para hablar de

CONCHA “HURACÁN” PELAYO.

Si será huracán que en una obra de teatro más bien breve, como es esta, con 11 actos o escenas, ha puesto 5 escenarios diferentes, como si no hubiera crisis.

Pero vamos con ella, con Concha:

Concha Pelayo es una mujer de fuego. Aunque dados los últimos acontecimientos no se si ésta es una expresión apropiada. Como saben hace escasos 10 días ardió la casa de sus padres en Muelas del Pan.

Esta obra (para teatro)- LA MUERTE DE LOS CARTONES- es todo un árbol de  fertilidad, de fecundidad y de sensualidad, del que Concha es la savia, la raíz y el fruto, todo a la vez.

Se dice esto porque en ella -en la obra- se esbozan cuestiones que dan para una trilogía, una saga o una novela rio de muchos kilates.

Andaba yo en aquellos días dándole vueltas a la sospecha de que “es más peligroso el erotismo que la pornografía” porque esta sólo se ve si se busca, y la otra, sin embargo, te la puedes encontrar hasta en los ojos de una “nazarena descalza que camina pisando las baldosas de la cuesta abajo de Balborraz (o la cuesta arriba, qué vete tú a saber qué es más erótico)”, cuando Concha me pidió que presentara su última obra -de momento, porque es, ya dijimos, un torbellino hecho pluma, un huracán de ideas-.

Que compartiera la presentación de la obra que hoy es motivo de nuestro encuentro.

Y hete aquí que en ella (en la obra) descubrí la confirmación de lo que presagiaba.

En este pequeño opúsculo, Concha -mujer de armas tomar- deja apuntados detalles de una sensualidad, de un erotismo y de una vida soterrada, que considero debe seguir por ahí y ofrecernos una novela rotunda, valiente y a ser posible desnuda o desnudada.

Una obra dónde se despeje de cualquier vergüenza o temor su imaginación, y se deje poseer por sus fantasías, escribiendo con tinta febril, sin pensar en la sociedad que la rodea.

Si LA MUERTE DE LOS CARTONES es un árbol del bien y del mal de la imaginación y destreza de Concha Pelayo como escritora, le corresponde a ella sacar las semillas de cada uno de los frutos de ese árbol y sembrarlas, o en una saga o en mil cuentos de adultos, o como su gran novela, o como mejor le plazca.



Véase si no, si no le corresponde a ella esa responsabilidad.

Habla ella de que LA MUERTE DE LOS CARTONES es una “tragedia local que sirve para recrear el cerrado y asfixiante mundo de las sociedades pequeñas”.

Pero aunque lo dice, eso no es verdad, ella  “no se recrea” en ese mundo: sólo esboza y apunta cosas, pero no se explaya con la obscenidad que corresponde a lo que se oculta en esas sociedades.

Aunque eso sí, no lo hace por falta de espacio, que ella.. …..

Concha Pelayo, -y aquí hay que hablar de su físico- rompe una norma de la magia de la lectura.

En general es recomendable no conocer a los autores porque suelen defraudar o no casar con el producto. Es decir la obra produce una sensación, y la magia de la imaginación se nubla cuando se encuentra uno, en carne y hueso, al escritor.

No es el caso de la escritora Pelayo y esta obra. Ver a la autora es confirmar que aquí en la obra, y aquí en ella, hay una gran sensualidad, que traducida en literatura puede hacer arder el bosque del papá de Bambi por los cuatro costados.

Concha habla de algo que le contó su madre -a quien dedica la obra con razón-, y antes de seguir quiero contar-si hay tiempo- lo que oí de pequeño y nunca supe si era verdad o mentira, y también podría ser contado algún día.

EL CABALLITO ME MORDIÓ.

Pero, volvamos con los apuntes del libro que debe hacer Concha: TODOS ELLOS SACADOS DE COSAS QUE YA HACE, O DICE, O INSINUA EN ESTA OBRA QUE PRESENTAMOS HOY, y que son las que siguen:

1º.-Debe desarrollarse, esa narración futura, también en época de matanzas: en efecto, el frio saca la promiscuidad de las riberas de los ríos y los pajares, y la mete en el alma de los personajes.

Buena época para la narración de  ese libro: y además, los odios llevan a las matanzas, y en el mundo rural más, no porque sean peores o más primitivos, sino porque todo se acaba sabiendo, o lo que es peor “sospechando” (la sospecha sin certeza acrecienta el odio, hasta hacerlo mortal).

Y eso, Concha, como escritora, lo ha detectado. Lo insinúa aquí, lo puede contar allá.

2º.-Es también fundamental, y Concha lo captó como buena escritora, conocer la clave de muchas tragedias.
Hablamos de “La maldición de los actos irreversibles”, aquellas acciones que una vez ejecutadas, por más que la mente quiera dar marcha atrás a los acontecimientos, ya no queda otra que un arrepentimiento doloroso y demasiado humano, tanto que inhumano es.

Hablo de cómo los asesinos u homicidas de esta obra - en el lenguaje del pueblo, siempre “asesinos”- maldicen su suerte. “NO QUERÍAMOS HACERLO. NUNCA VAMOS A PODER VOLVER A MIRAR A LOS MIEMBROS DE NUESTRA COMUNIDAD A  LA CARA”.

Esa irreversibilidad es la que va marcando nuestras vidas con pequeñas pero dañinas acciones que nos atormentarán días y noches. Los actos irreversibles son piezas esenciales de la vida de cada uno y por eso en literatura dan juego, el juego del drama, de la tragedia, e incluso de la comedia, cuando uno mete la pata ante el reír general.

3º.- Otro ingrediente de ese libro sensual y pendiente de Concha “deben ser las relaciones de amor con putas que desembocaron en matrimonio y escarnio”, como aquí nos cuenta. Por ahí tiene que seguir Concha, sabría hacerlo, es mujer, intuitiva y escritora.

4º.- La manifestación de locura o pérdida de la cabeza, reflejada en la hija de los asesinados METIÉNDOSE EL ROSARIO EN LA BOCA Y ESCUPIÉNDOLO, una y otra vez, es genial. Y también da para mucho más, y es Concha la que debe exprimir esos hallazgos.

¿No nos han metido el rosario por la boca y aunque lo escupamos una y otra vez, por la boca vuelve a entrar?

5º.- El pánico de la “seño del cura” que tras confesar sin querer que era su manceba, sale corriendo “haciéndoselo por  la pata abajo”, mientras el coro de santas ríe, “diciendo que ya lo sabían”, cuándo sólo la confirmación de lo que se intuye da pie para soltar la bilis a borbotones, cosa que impide la mera sospecha por fundada que esté.

“Le calentaba la cama al cura metiéndole las piedras muy calientes”, narra Concha. Pero entonces ¿o su madre contaba muy bien las cosas o Concha es una gran narradora?.
Como las ganas morbosas del coro de santas, de que ella, la más pecadora porque tentó a Cristo -al cura- echara, en aquella expulsión general de detritus: “todo el abono que le había metido dentro el santo padre a lo largo de tantos años de pecado concebido” (que hasta tuvieron una hija; secreta, eso sí).

6º.- Han pasado los años y la pareja de amantes sacrílegos “deberán tener las entrañas dormidas”. Como cualquier pareja que se precie, pero fíjense en eso que en la televisión dicen los que celebran las bodas de oro: “No. Es que llega un momento en que el amor se convierte en cariño”.

Pues eso queda mejor descrito así, al estilo Concha, es más literatura como lo dice Concha : LA ENTRAÑAS HAN QUEDADO DORMIDAS.

Y ¿cuántos amantes de uno u otro sexo han reconocido a su príncipe azul cuando alguien que pasaba por allí les ha despertado las entrañas dormidas?.

Ay Concha, que tienes en las manos varios diamantes en bruto, púlelos en una obra extensa, ábrete, déjate ir sin miedo. Danos ese placer de tu placer incontenido.

7º.- O la que se acostaba con todos los guapos buscando hijos hermosos,  que recuerda el chiste de las dos hermanas. “Rabia, rabiña, que no era pecado”.

8º.-Hasta los CARTONES, son asesinados por los más cercanos. Cambiando “asesinados” por “traicionados”, ¿no es así la vida en muchas, en demasiadas, ocasiones?.

9º.-La locura colectiva. Tan frecuente, aquí está y puede estar en su nueva obra.

10º.-“Todas tienen mucho que callar”. Pues claro y por eso no callan.

Las culpas propias nos convierten en cotillas de las ajenas para salvar la autoestima. Por eso “medio mundo habla del otro medio”, como soberbiamente resume Concha.

11º.- Respecto a un personaje dice: “Para Manuela el sexo es una necesidad incontrolada”, giro literario  y magnífico con el que la autora nos habla de lo que la ciencia define como NINFONAMÍA. Y por tanto ahí hay petróleo, petróleo pecaminoso y oro erótico.

12º.- O qué quieren? Que nos detengamos en la forma extraña, morbosa y enfermiza en que una mujer -por supuesto- mata al perro.

13º.-O el bestia y “tacaño hasta el asco”, que mató a calabazazos a la propia amante porque le quiso quitar unos calabacines que él le negaba en su tacañería enfermiza.

14º.- O cómo  se desarrollan los acontecimientos precipitadamente, cual piedra que rueda por la pendiente: “llega el viejo y al poner cara de comprenderlo todo- les querían robar- se le tiene que disparar y se le dispara, y aparece la vieja y hay que seguir la función: nuevo disparo”.

La estructura del drama, de los hechos irreversibles que son las estaciones del calvario en la vida de cada uno de nosotros, Concha lo conoce: “El Vía Crucis de cada vida es la sucesión de hechos irreversibles de esa vida”. De esos hechos que ya no podemos corregir una vez ejecutados, una vez metida la pata, y como lo sabe bien la autora lo tiene que escribir de nuevo y en extenso. 

15º.-“Nos hemos convertido en criminales sin darnos cuenta”. ¿Y cuántos de nosotros no nos hemos convertido en imbéciles del mismo modo?

16º.-Pero hay que quitarse el sombrero ante la descripción de cómo el cura -que sabe latín por formación, y actúa, por tanto, con abuso de autoridad (la autoridad del conocimiento) - se  deshace de su amortizada manceba, aceptando el órdago inocente de ella cuando dice tontamente: “creo que ya no me necesita”, respondiéndole el religioso con un: “no seré yo quien me ponga en tu camino”, y después de un discurso interesado y egoísta, rematar con un  “puedes marcharte cuando quieras Juana”

Esta escena de nuevo refleja los reflejos creativos de Concha Pelayo y nos dan también la razón en la petición continua de un, Concha “agarra la pluma por los cuernos y escribe una novela”.

17º.-Pero una novela valiente,  sin frenos, sin censura, rayando lo prohibido que lo pide tu cuerpo y lo pide el nuestro, pues eso de:

“Cuando la dejaba preñada, como ella no tenía los pezones como otras, aunque tiene  los pechos muy grandes y tenía mucha leche, no podía dar de mamar a sus hijos (y entonces) Su marido se los chupaba, una y otra vez para que le crecieran” (y que luego el bebé tuviera algo tieso a lo que agarrarse)

Zambomba, si aquí no hay escondida una novela tremenda y real como la vida misma, que venga el Cristo de Carne y lo vea.

18º.- O el final, que se limita a alguien que susurra. “Gracias por escucharme”.

“Gracias por escucharme”. ¿No es esa la esencia de la necesidad cultural de todos, la de que nos escuchen, la de que nos escuche alguien al menos, para que  nos comprenda y perdone?

Y Concha Pelayo la capta, la plasma, la escribe, la refleja.

En esta obra como el rayo, en su próxima obra o en alguna que tiene que parir aunque sea con fórceps, la tiene que ampliar, desarrollar.

Concha queremos que  seas tú la que mordisquees los pezones de tus mil escritos y los agrandes para que podamos mamar más y mejor el arte que llevas dentro, y que en esta obra de teatro se saborea mostrando tu saber y dejándonos a tus fans con hambre de más.

Aunque estando ante una mujer tan inteligente cabe sospechar que a lo mejor era eso lo que buscaba. Que lo bueno y breve, dos veces bueno.

En todo caso ENHORABUENA por tu obra y que tus personajes se conviertan en carne y hueso cuanto antes. Ellos se lo merecen y tú también



Paco Molina. Biblioteca Pública

Zamora-20 de Marzo del 2012