CONTRA LA PAU Y
OTRAS COSAS DE LA ENSEÑANZA.
De nuevo otra tanda de jovencitos y jovencitas
han sufrido ataques de nervios, o al menos de ansiedad, por culpa de la llamada
PAU (esa prueba que se le hace al alumnado para comprobar si lo que ya tienen
aprobado es un aprobado fetén).
Repetimos, se trata de
que alumnos y alumnas que han aprobado los 2 cursos de bachillerato (que son
los últimos estudios previos para ir a la Universidad) demuestren en un nuevo
proceso selectivo si su aprobado dice verdad u oculta a algún enchufado.
El caso es que,
afortunadamente, la PAU la supera casi todo el mundo, lo que siendo bueno ¡a la
vez es malísimo! porque indica que tal filtro no sirve para nada (salvo para
bajar la nota media obtenida durante los 2 cursos de bachillerato y ponerle
pegas a quien busca estudiar lo que le gusta).
Encima su otra “razón
de ser”, pretendidamente racional, según la cual la PAU homogeniza los
resultados de las 17 autonomías no se la cree nadie, hasta el punto que la
tímida oposición a la PAU se basa en pedir que haya una única prueba en toda
España.
Cuando lo lógico es
suprimir la PAU, manteniendo solo una especie de revalida para quienes procedan
de centros de enseñanza privada.
¿La razón? Pues que al
tener estos como fin el multiplicar el dinero (hacer negocio) podrían caer en
la tentación de “subir las notas” para conceder mejores “medias” y facilitar
así la elección de carrera a quienes tengan una mejor cartera (Aunque
últimamente “el circulo del negocio”, al haber tantas universidades privadas,
puede cerrarse por el camino contrario, ya que si a tus alumnos “les bajas la
nota”, luego para elegir carrera no les queda otra que ir a una Universidad ¡Privada!).
Problema. Suprimida la
PAU, si ya es difícil estudiar la carrera que quieres cuando el “número
clausus” es alto, no te digo nada después. ¿Qué hacer ante esto?
Pues establecer que el
primer curso de cada carrera sea SELECTIVO, es decir, que no se pueda pasar de
él si no se han aprobado todas sus asignaturas (cosa que permite advertir a
quienes equivocaron la vocación que elijan otra).
Ya, ya. Pero si no hay
filtro y todo el mundo puede estudiar lo que quiera ¿dónde los metemos?. Pues
poniendo Primero de Carrera, de aquellas con mucha demanda, en todas las
capitales de provincia y ciudades importantes.
Porque el famoso “número
clausus” o la célebre “nota de corte”, tan alta para entrar en algunas
facultades, no informa sobre lo difícil que son esos estudios, lo que indica es
que hay muy pocas plazas y claro únicamente entran los mejores.
Sin embargo, si hay un
Primero (por ejemplo, de Medicina) en todas las ciudades importantes entonces el
número de plazas a ofertar aumenta y baja la barrera para entrar.
Eso sí, esto supone
que un país ¿España? se toma, como China, la enseñanza en serio y para ello
sube los impuestos (IRPF) a quienes tienen dinero de sobra.
Esto no solo es más
justo, es que además es más beneficioso para el país porque, si como está
estudiado, un 5 % de la población tiene Altas Capacidades (son personas
superdotadas) el potenciar que todo el mundo estudie permite detectarlas y
luego alentarlas a seguir aprendiendo mediante becas a quien sea y sea del
origen que sea. Porque luego van a mejorar nuestra medicina, nuestro arte,
nuestra ciencia, nuestros descubrimientos, nuestras patentes….
Y para acabar estos
puntos sobre mejoras educativas vamos con un tema que chirria y que si no se
resuelve es simplemente para ahorrar.
Se trata de que no se
pueda obligar a nadie a repetir una asignatura que ya aprobó. Tal hecho es toda
una aberración, hija de la Repetición de Curso. Lógico es que quien no aprobó
una materia tenga que volverla a cursar hasta que la supere, pero hacer repetir
las asignaturas aprobadas es injusto e inmoral.
Paco Molina.
Zamora 15 de Junio del 2026
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