miércoles, 2 de marzo de 2016

LA REFORMA AL REFORMATORIO

LA  REFORMA  AL  REFORMATORIO

“Todo plan de Estudios tiene una cosa buena y otra mala. La mala es que el último plan siempre es peor que el anterior, y la buena es que siempre es mejor que el siguiente”.

Esta frase se la oí, siendo alumno, a uno de mis profesores, y aún hoy me temo que cada día es mas cierta.

El actual plan de estudios sustituyó al anterior con tres grandes características: amplió la enseñanza obligatoria (y gratuita) hasta los 14 años, inventó la evaluación continua y atiborró las asignaturas de tal número de temas (de lecciones) que hoy ya sabemos por qué en España no hay, como en otros países, escuelas para niños superdotados ¡aquí todos los niños son tratados como superdotados!

No parece negativo el dar a la juventud de un país conocimientos básicos durante más años y de forma gratuita, siempre que no se haga de tal forma que por ser los planes de estudio inadecuados e insoportables hasta decir basta, resulte que la gratuidad no sea otra cosa que tirar el dinero.

El plan ahora vigente, que es un plan de estudios de filosofía repetitiva, es bueno en la teoría y pésimo en la práctica.

Un plan de estudios de filosofía repetitiva es el que parte del siguiente principio teórico: metamos en cada curso la mayor información posible, porque aunque los alumnos no la asimilen el primer año, no importa, porque en el segundo le exigiremos lo mismo, y también en el tercero, etcétera.

Con este criterio el resultado final es que al salir por el otro lado de la EGB el alumno sabrá todo lo que dicen los índices de los libros, ya que, por burro que sea, ¡lo habrá oído tantas veces...!

Todo esto ha dado un resultado nefasto y no vale ni una gota de tinta demostrarlo, pues el hecho de que esté en marcha una reforma de la enseñanza no es solo para adecuarse a las nuevas demandas de la sociedad, es sobre todo para adecuarse a las viejas demandas del sentido común, es decir, es un reconocimiento claro de que se ha fracasado.

Por otra parte, la evaluación continua, como su nombre indica, es un ente de ficción, pues no siendo ni la materia continua, ¿por qué iba a poder serlo una evaluación?

Pero es que además la evaluación continua, que nació para eliminar los traumáticos exámenes, solo ha conseguido aumentar estos, al tiempo que los ha revalorizado, porque (¿qué sería de los alumnos si hubiera que clasificarlos día a día, cuando les es materialmente imposible mantener el ritmo de sus numerosas asignaturas?

Porque ese es otro de los grandes problemas, el número de asignaturas y de horas de atención que se les exige a los chavales.

Sirva de ejemplo lo que hasta este curso se les hacía a los alumnos que estrenaban bachillerato.

Tenían que dar ¡33 horas semanales de clase!. Cuando los profesores, porque las tienen que preparar, solo dan 18 a la semana. ¿Es que los chicos no las tienen que preparar?

Como consecuencia de esto, unos desconectan sus mentes aborreciendo los estudios, otros caminan compulsivamente según el ritmo y la tensión que les trae el próximo examen y, por los que quieren ir al día tienen que añadir a las 33 horas semanales las de las clases particulares (¿qué se puede decir de un sistema que sin las clases particulares seria ya un escándalo?) y las del estudio propio, es decir, tiene que aceptar una jornada de trabajo que no consentiría ningún defensor del pueblo.

Pero es que si entramos en una asignatura aislada, ¿qué vemos?

Una sobrecarga tal de temas que impide todo reposo de los conceptos, que impide la insistencia en una cuestión hasta que esta ha quedado verdaderamente asimilada, que impide que muchas clases puedan desviarse hacia la compenetración entre profesor y alumnos sin la sensación de haber perdido el tiempo.

Y nace, claro, el fracaso escolar, que no es mayor porque se van, curso tras curso, bajando los niveles (para buscar al alumno) y porque la no conocida por las familias magnanimidad de los profesores en las juntas de evaluación regalando notas (lo que no tiene nada que ver con los antiguos enchufes), son factores que tapan bastante el desastre de unas enseñanzas que en la práctica son: las básicas, básicamente malas. Y en las medias enteramente mediocres.

Hoy, cuando el Ministerio pide opinión (al margen de que sea o no sincera), los profesores e incluso, para más inri, las asociaciones de padres, se motivan por la búsqueda de soluciones a problemas tan poco relevantes como quien impartirá en los nuevos planes la primera parte de la segunda parte (loado sea Groucho) o sobre la importancia y trascendencia de tal o cual asignatura.

La alternativa, no a la reforma sino a lo hoy existente, tendría que basarse en los principios de dar a los niños y jóvenes ¡confianza en si mismos! ¡cariño por el saber! y ¡conocimientos firmes!

Para ello es necesario:

1.— Que no se sientan agobiados, ni acosados, ni apartados de los juegos y la vida . Por tanto, hasta los diez años bastaría con que aprendiesen la leer, a escribir, las cuentas, las formas geométricas y a relatar cosas.

Que se les hable luego de geografía, historia, animales..., pero a modo de información, ¡jamás para aprenderlo!

Naturalmente no existirían libros de texto, y menos obligatorios .

Después se irán introduciendo las llamadas asignaturas. Pero solo rellenas de la materia imprescindible, de forma tal que permita machacarla ¡hasta que se la sepan los tontos!, que para eso se está en una etapa obligatoria y a nadie se le puede forzar a considerarse o creerse incapaz de aprender.

Así nacerá la confianza que todo humano necesita tener en si mismo.

Lo bien aprendido un curso no es necesario repetirlo en otro, por lo que es posible mantener el criterio de no más de 25 horas de clase semanales.

 Para los alumnos, reducir el número de asignaturas por curso y reducir el número de temas por cada asignatura.

2.— El saber, dado en dosis que permitan asimilarlo y disfrutarlo, descubre el atractivo que encierra y ello potenciará en el estudiante un cariño por el conocimiento que, sin duda, le llevará en los ratos libres a querer profundizar en aquello que más le guste.

3.— A la enseñanza secundaria, en sus diferentes opciones, llegarán alumnos que sabrán leer, escribir y expresarse, ¡cuestiones que hoy no dominan el 90 por ciento!

Y, además, existirá la certeza de que los conceptos, ideas y saberes básicos (de verdad básicos) formarán parte de los conocimientos mínimos del recién salido de la etapa obligatoria (en la actualidad, por ejemplo en matemáticas, como dan de todo-en EGB-no saben nada, y no es que no sepan manejar quebrados porque ahora saben lo de los conjuntos, no hoy ni una cosa ni otra).

De esta forma, además, en la etapa secundaria, al ser voluntaria, el alumno elegirá según sus gustos y no según sus fracasos, como actualmente ocurre (ejemplo, la FP).

Habrá de mantenerse en esta etapa, aun con mayor rigor, lo de no más de 25 horas semanales, el inferior  número de asignaturas y de temas por asignatura, unido todo ello tal vez a la reducción de las horas a 50 minutos.

Pero, sobre todo, habrá que disminuir el número de alumnos por aula lo más posible, y ello no para hacer así viable la llamada evaluación continua, sino para algo más esencial, para conseguir que los conocimientos lleguen al mayor número de alumnos con garantías de éxito y firmeza.

Si no se le da a niños, niñas y adolescentes un ambiente cálido y racional no vale hablar de calidad de la enseñanza, porque no hay más calidad que la del sentido común, y lo mismo que se entiende fácilmente que un adulto es incapaz de asimilar un exceso de información, debemos, con mayor motivo, entender que los que no son adultos no tienen por qué realizar las proezas de las que nosotros somos incapaces.

A no ser que el fracaso escolar sea necesario como filtro social que no solo quiere apartar del estudio a aquellos que no les guste o no puedan, sino que a lo mas casual se pretende que caigan muchos más.

Si se reforma para mejorar la calidad de la enseñanza conviene recordar que ésta no es otra cosa que el conseguir que los alumnos aprendan mejor las cosas y que sepan sacar provecho a ese saber, es decir, que no solo aprendan sino que también aprueben.


Francisco Molina. Profesor del CEI de Zamora. El Correo de Zamora. Comienzo de los años 80 del S. XX

LA RAYA

LA RAYA

Resultó ser la huelga general, como esas cosas clave que no dejan margen para la máscara, y hasta el más cara, se la tiene que quitar, porque, ¡es mucho lo que se juega!

Otros momentos de la misma envergadura pueden ser: la energía nuclear, los impuestos y lo fue la guerra del Golfo.

La huelga general hizo que en el suelo apareciese una raya y que las gentes se pusieran donde les correspondía (excepciones dubitativas al margen).

Así, se vio que quedaron al mismo lado CEOE y PSOE, PP Y PNV, CiU, CDS y etc.

Y del otro lado estuvieron los que cuando hay guerra son carne de cañón y cuando hay paz son carne de agujero.

Con sus salarios tienen que dar de comer a su familia, pagar impuestos y tapar agujeros (ahora era el del Inem, otro día fue el de la banca, mañana será...).

Y junto a estos pringaos también se pusieron las personas solidarias, que las hay, solidarias y lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de que mañana pueden ser ellos los acusados de causar un nuevo agujero, y que de lo que hoy se libraron mañana no les libra ni Dios.

A parte de lo que la huelga produzca en la negociación concreta, ha dado ya un fruto jugoso, ha hecho aparecer una raya en el suelo y ha puesto a los conservadores y a los que quieren estar con ellos en un sitio, y en el opuesto, a los malos, a los causantes de todos los males del país, al pueblo llano y liso: a los que están arruinando a la Seguridad Social porque gastan mucho y tontamente en medicinas, que quieren ganar más, que piden indemnizaciones porque les despiden, que faltan al trabajo, total porque están enfermos, que prefieren estar en el paro porque es un chollo, que quieren cultivar espárragos en vez de irse a freír espárragos, etc, etc.

La huelga general es una de esas cosas serias que no permiten jugar a oponerse al Gobierno y por eso CEOE, PP y PSOE se agrupan en un todos para uno, uno para todos. ¡faltaría más!

Pero lo más chocante (que produce choque) es que en Zamora, esas fuerzas vivas que se pasan la vida llorando (lágrimas de cocodrilo) sobre nuestro futuro, y lo mal que nos va y lo peor que nos viene; a la hora de la verdad (de uno de esos momentos de la verdad de la vida de los pueblos) como lo fue éste de la huelga general, hayan reaccionado apoyando la política económica del Gobierno y hayan despreciado la posibilidad de ser solidarios.

Y eso es grave, porque la receta económica conservadora que aplica el no menos conservador Gobierno, se basa en tapar los agujeros sociales quitando lo social y los agujeros del despilfarro o la incompetencia congelando salarios, es decir, su obsesión es mantener solo lo que produce rentabilidad monetaria.

Así las cosas, Zamora tiene por fuerza que estar en el punto de mira de la escopeta del poder, somos un animal herido y preferible resulta el rematarlo.

Zamora es también un agujero (como dicen que lo es el Inem) aquí gastamos más de lo que producimos.

Aquí no compensa invertir (según las tesis conservadoras). Les sale mejor hacernos emigrar por las buenas (o sea que libremente se vaya la gente a buscar la comida a otra parte).

Eso por un lado (el apoyar esa política) hizo que no estar por la huelga en Zamora fuera pecado.

Pero por otro, al no unirse a ella por solidaridad se ha negado, se ha repudiado y ofendido al único sentimiento humano por el cual podemos pedir que el Estado invierta aquí: ¡Por solidaridad!

Si no ¿de qué? O es que compensa meter una autovía por estas tierras, o es que compensa tener escuelas para 15 niños, o es que compensa cualquier cosa.

Desde el punto de vista de tapar agujeros sociales, un día vendrán a tapar Zamora.

 Aquí lo rentable, en lenguaje de ellos, es un cementerio nuclear.

La raya en Zamora ha dejado claro que algunos se quejan de vicio.


FRANCISCO MOLINA .EL CORREO de Zamora VIERNES 12 DE JUNIO DE 1992 

ACTO DE AUTO EXALTACIÓN

ACTO DE AUTO EXALTACIÓN

No se puede decir que no se hubiera advertido: el asunto del ex-cuartel sigue coleando (es como una espinita que se le ha clavado en el corazón a la retaguardia de Defensa).

Y lo que te rondaré, morena.

El próximo episodio se va a producir el martes, 4.

Resulta que cuando miles de zamoranos irrumpieron en las instalaciones dejadas de la mano de Dios (y de Serra), o sea, abandonadas, el Gobierno Militar debió presentar por lo visto una denuncia que se ha traducido (de momento y que se sepa) en que el alcalde tiene que ir a declarar el día citado.

Esto ha producido indignación entre el colectivo cívico para la recuperación del ex-cuartel (la Coordinadora), porque protagonistas vivos de la historia piensan que “el llamado a declarar” no era —por hechos— el primer actor de la estancia/denuncia entre aquellas garitas, salas de armas y batallones de segunda.

Siempre se trató de subrayar que allí quién se jugaba los cuartos era el pueblo de Zamora.

Si a esta indignación (celos políticos) se une que no hay derecho a que solo vaya a pasar a la posteridad un nombre (y encima tan controvertido) como el acusado, cuando por contra la lucha para recuperar el uso de lo propio es bella, necesaria, democrática, correcta y civilizada; nos encontramos (y explicamos) con que las gentes quieren ser “señaladas con el dedo” que diga “usted estuvo allí”; para responder “si, allí estuve”, y así poder sentir el orgullo, el placer y la satisfacción de dejar clara la limpieza del alma (política), el valor del cuerpo (ciudadano) y la energía del empuje (quo no ha cesado).

Porque esa es otra siendo la misma. En la medida en que Defensa ordena la denuncia y ataca, pues claro, solo en la respuesta a esa jugada del miedo  (se busca asustar) va a estar la medida de cómo están los ánimos.

Se ha convertido así el acto de auto exaltación del martes en un contraataque, en el que Zamora no tiene nada que perder (la razón está del lado de los ocupantes, pues el lugar estaba desde atrás sin uso, ni destino —siendo bien público— y desde siempre en el Registro de la Propiedad de la ciudad, a nombre de su Ayuntamiento).

Si entonces al Juzgado se presentan a auto ensalzarse (auto inculparse dirían los otros) un número relevante de personas (se ha invitado a que así sea a todos los ciudadanos que gritaron dignidad), el Ministerio de las Misiones de Paz va a tener muy crudo explicar qué obstinación le lleva a, con su tozudez/tacaña, causar grave perjuicio concreto a 1.500 familias que tendrán que estar sufriendo horarios compartidos (de sus hijos) en un solo centro (sobrando en la ciudad todo lo que fue un cuartel desde hace más de dos años); también tendrán que explicar cómo un Gobierno pide por un lado (Defensa) el dinero que derrocha en otro (MEC), pues se da el caso de que Educación tiene destinados cuatrocientos millones para la construcción de una escuela universitaria de Obras Públicas, a los que hay que añadir la cesión de terrenos del propio MEC, lo cual llevaría al demencial punto de que se hiciera algo, pudiendo por mitad de precio utilizar unas magníficas instalaciones que más pronto o más tarde van a seguir la vía lógica.

Así que la contraofensiva puede comenzar mañana, un pueblo, el zamorano, con las armas de la solidaridad (procesos a ninguno o a todos), la determinación (no se rinde nadie) y el orgullo (sin nada de qué avergonzarse y menos legalmente), puede dar mas quebraderos de cabeza al Gobierno de lo que valen setecientos millones de pesetas.

Y total ¿para qué?, si juegue la pieza que juegue es mate en dos.

Última hora: Se sospecha que Defensa usa contra Zamora armas químicas desconocidas, que hacen a la vez reír y lloran

FRANCISCO MOLINA MARTINEZ. El Norte de Castilla. 3 de Septiembre de 1990



AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL

AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL

Mire usted, es fácil que estas letras que se le dirigen desde Zamora no las lea, y no porque entre las opiniones que se estudian en su Secretaria no figuren las que parten de este diario, sino porque, posiblemente, una de las labores de sus asesores sea quitarle preocupaciones en su periodo de descanso.

 Claro que se trata de la cuestión de lo que fue cuartel en esta ciudad y ahora es algo abandonado, en espera de que el Ministerio que preside el señor Serra consiga obtener el mayor número de pesetas posibles.

Como tal vez el asunto sea visto en el Consejo de Ministros como “pecata-minuta” se le pone en antecedentes:

Zamora es una de las cincuenta y tantas provincias que componen el Estado español, el que usted se ofreció a administrar y gobernar, siendo aceptado y querido por un amplio sector, que con su apoyo le situó en el puesto de responsabilidad que hoy ocupa.

Entre esas responsabilidades asumidas está sin duda la de evitar que ninguna provincia quede excesivamente rezagada respecto al conjunto de las otras.

Pues bien, aquí en Zamora, las cosas van bastante mal, se pierde población, se pierde riqueza, se pierden oportunidades, se pierden puestos de trabajo en el campo, se pierde en resumen no solo el “tren de la modernidad”, como vos diríais, sino que se pierde hasta el tren en el que va el resto del país.

Dato objetivo es que a estas tierras le llegan muchas ayudas de la CEE, de esas que dan a modo de salario-social para territorios desahuciados.

Por aquí se ha pensado que una de las fórmulas para evitar el posible colapso económico de la provincia y ciudad, aparte de otras, puede estar en la creación de algunas ofertas de estudios universitarios, que al tiempo que eviten la marcha de estudiantes fomenten la presencia de chicas y chicos de otras tierras que vengan a hacer sus carreras.

De esta manera muchas familias zamoranas ahorrarían gastos fuera y otras habrían de generarlos aquí.

Para dar ese paso urgen el terreno y las instalaciones del ex-cuartel y, ciertamente, tal y como van las cosas no parece que todo pueda transcurrir de forma útil para el pueblo zamorano, porque el camino de negociar el poder central contra el local(método que se está aplicando) puede llegar tarde, pues la ciudad no tiene el dinero que ustedes piden, por la sencilla razón de que está en ruinas; curiosamente por una mala gestión del mismo partido que va a permitirle a vos tomar la decisión que se le pide.

En su día, y con su beneplácito, el Estado español entregó (perdiendo el arca publica) miles de millones para salvar la Banca —es decir se dio dinero de todos a individuos particulares inscritos en sociedades privadas con ánimo de lucro—; también se fue generoso con los militares, ofreciéndoseles el retiro sin pérdida económica alguna y según se oyó, en inmejorables condiciones.

Esa reconversión fue distinta de la aplicada en astilleros, altos hornos y otros sectores, porque su Gobierno estimó que era bueno para España mimar a los armados más que a los otros, es decir, no se aplicó el mismo criterio a todos los ciudadanos y “se marcó la diferencia”.

Pues bien (lo que se le pide es que siga por el camino emprendido (marcar diferencias) y de la orden de que esos 500 o 600 millones de pesetas, que obsesivamente se le quieren sacar a los zamoranos sea “perdonados” en aras de la puesta en marcha de una política en favor de las provincias más débiles.

Con tan sencilla medida, que usted de la orden de que el dinero público que está en las arcas de la sociedad civil no pase al presupuesto de Defensa, de golpe y sin ningún esfuerzo estaría aplicando unos criterios de solidaridad, justicia e igualdad que harían cumplir mejor la tarea para que se ofreció y para la que fue apoyado.

Muchas gentes de esta zona le recuerdan cuando estuvo por aquí en 1982; fue en la plaza de toros, por favor, que no tengan que pensar, ocho años después, que vino a torearlos

FRANCISCO MOLINA MARTÍNEZ. El Norte de Castilla. 6 de Agosto de 1990


martes, 1 de marzo de 2016

VIRIATO ¡RESUCITA!

VIRIATO ¡RESUCITA!

Hace unos buenos (en cantidad) meses, Lusitania Oriental comunicaba aL resto del mundo libre, desde un artículo titulado “Zamora, ar” que aquí había un cuartel que ya no necesitaba el Ejército y una ciudad que lo necesitaba (el terreno) como el comer.

También se informaba de cómo el Ministerio de Defensa estaba siendo tremendamente intransigente pues pretendía recibir una compensación económica (vía efectivo o inmuebles, en eso no son duros) por retornar a la villa lo que ésta les había regalado en su día.

Así estaban las cosas entonces, pero hoy... todo ha cambiado bastante.

Resulta que en aquella época (casi un año ha) todos (incluidas las autoridades) creían que esas eran las cartas y que Defensa tenía los ases pues, regalado o no, el terreno era de ellos.

Pero en agosto, cuando los protagonistas dormían la siesta, los tipos y las tipas de IU descubren en el Registro de la Propiedad que de los 54.000 metros cuadrados que ocupa la finca, 44.000 son de la ciudad,  que los cedió, solo si se dedicaban a cuartel (hoy no se dedica más que a fastidiar), y los otros 10.000 si parece que eran obsequios que hizo algún o algunos particulares al entonces Ministerio de la Guerra.

Así las piezas en el tablero resulta que, de paso, las gentes de aquí cada vez necesitan con más urgencia el espacio y pabellones de lo que en su día fue el “Cuartel Viriato”.

No hay lugares para instalar los viejos y nuevos estudios universitarios, ni los hay para colocar provisionalmente al trashumante instituto Claudio Moyano (que debido a unas obras de resurrección han de peregrinar durante tres cursos por esos mundos del aula).

Y ante esto, ¿qué hacen las autoridades locales¿. Dejación de su autoridad, eso hacen.

Porque si no, no hay explicación posible de que hasta el momento no se haya avanzado ni un milímetro en la reconquista de un territorio propio.

Que Defensa quiera llevarse un bocado de su marcha de Zamora entra dentro de la disparatada lógica del “yo, yo y los demás”, pero que los “viriatitos electos” estén en plan suplicante y mendicante, no tiene razón de ser.

A “mi general” hay que decirle.

 -“Mi general, como ustedes no necesitan el cuartel y la ciudad si, deben devolverlo”.

-Bueno, si no hay inconveniente; pero claro, las instalaciones las hicimos nosotros y sería conveniente una compensación”.

-“Mi general, ya hemos hablado de esa compensación y ustedes piden demasiado, por otro lado saben que nuestra Corporación tiene una deuda que supone ruina, así que aunque quisiéramos no podríamos pagarles. Ahora bien, siempre podríamos hacerles un homenaje y regalarles una bandera. Desde luego pagarles por lo que es nuestro no lo vamos a hacer”.

“-¿Diez mil metros cuadrados son de Defensa”.

-“Mi general, 10.000 metros son de Defensa de acuerdo, pero 44.000 son de Zamora, así que, de momento, le urjo a que devuelvan esos de inmediato. Y ya que no entiendo su conducta le explico la de la Corporación y el pueblo que represento. Con los 10.000 metros suyos si quieren quédense con ellos, porque no les vamos a dar ni un duro, pero recuerde, mi general, en el plan de urbanismo figuran como de uso público así que no podrán construir”.

 -“No me gusta su tono”.

-“Mi general, lamento que las cosas no se resuelvan por las buenas. A mí no me gusta su petición de dinero o terreno, así que si en 15 días no han contestado, volveremos a negociar con una manifestación detrás”.

Y es que, hay que resucitar a Viriato.


FRANCISCO MOLINA MARTINEZ. El Norte de Castilla. 30 de abril de 1990 (un mes después se asaltó el cuartel)

MÁS DINERO QUE ES LA GUERRA

MÁS DINERO QUE ES LA GUERRA

Aquí la noticia sigue siendo la contienda de la ciudad contra el Ministerio de Defensa, para recuperar, unos con urgencia, los metros que (en un estado de derecho) son suyos (en un estado de derecho hay que respetar la Ley del Registro de la Propiedad), y los otros para sacar tajada (la mayor posible) de su pequeña parcelucha,  clasificada encima en el Plan General de Ordenación Urbana como de uso público (o sea, sin valor en el mercado privado de la construcción).

Como hay que buscar una salida entre “salir por peteneras” o “salir por la puerta grande”, se deja caer una para que la tome quien quiera (quien corresponda) con tila.

El “ministerio de la OTAN” parece que necesita (no se sabe bien para qué) mucha pasta; entonces decide que todos los cuarteles que deja vacios en las ciudades deben ser fuente de ingresos.

Pero como no los puede vender a particulares, pues son solares soberbios y magníficos para muchas e importantes cosas, se los “mercadea” a los Ayuntamientos u otras instituciones del Estado.

Es decir, en definitiva toda esta película se resume en que con la compra-venta de recintos de tropa (ex-cuarteles) lo que se está haciendo es pasar dinero público (de todos) de unas arcas del Estado (ayuntamientos, autonomías, ministerios diversos) donde su uso seria social a otra caja fuerte, la del Ministerio de marras (hoy de Serra), donde su uso va a ser el típico gasto armamentista.

Vistas así las cosas y puesto que el Gobierno español sigue emperrado en obtener dinero hasta de un cuartel que no es suyo, como el de Zamora (ya saben de 55.000 metros cuadrados son dueños de 10.000, en cifras redondeadas).

Bueno, pues ante esa insistencia desesperada ahí va una buena forma de trasvasar dinero no-bélico a arcas-bélicas.

En esta ciudad resulta que el Ministerio de Obras Públicas se va a gastar más de 1.500 millones de pesetas en construir una carretera que atraviese el casco urbano de cabo a rabo.

Como eso es demencial, ya que lo propio, como así hace tal organismo en el resto del país, es construir una circunvalación y sacar las molestias, los peligros y el impacto anti-urbano fuera, los expertos políticos del Ministerio han tenido que decir, para que no se les cayera la cara de vergüenza, que en el segundo plan de carreteras (apenas han empezado el primero) nacional (allá por el ano 2.000) construirán una nueva carretera por donde Dios (el sentido común) manda.

Pues bien, la idea que se aporta consiste en que el MOPU construya ya hoy la circunvalación, con lo que se ahorraría la monstruosidad actual y de paso esos 1.500 millones.

Ahorrado esto, esa cantidad se la pasaría a Defensa, y todos tan contentos, unos con sus tanques, otros siendo normales (los de carreteras) y Zamora con una circunvalación y un cuartel, ¡que le urgen ambos!

Si a esto se añade que construir la circunvalación es más económico que destrozar ciudad, parques (entre otros el de la entrada al ex-cuartel) y entorno, el ahorro seria no solo bueno sino obligatorio para unos buenos gestores.

Mantener la tesis “marxista” de “más madera (dinero) que es la guerra” en una afortunada época de relax pacifista en un poco síntoma de tener manías.


FRANCISCO MOLINA MARTINEZ. El Norte de Castilla. 25 de Junio de 1990

EL BUEN HOMBRE Y LA MALA MUJER

EL BUEN HOMBRE Y LA MALA MUJER

Hubo una vez un hombre (bueno) que conoció y se enamoró de una mujer (mala).

La vio por primera vez en una “casa de putas” donde ella trabajaba.

No tienen importancia las razones, los vericuetos sentimentales o los flujos de misterio que a él le llevaron a unirse a ella, el caso es que ocurrió.

Y ocurrió también que ella, no impedida por su tortuoso pasado ni por sus tantas veces poseído cuerpo, se volvió loca de amor por aquél hombre que la distinguía entre todas (del oficio o no), la atendía solícito y la mimaba cariñoso.

Lo vio ella tan excepcional que se juró vivir para él y hacer todo para conservarlo.

Por supuesto que lo que fluía por dentro no era lo que fluía por fuera, y así ella, miles de veces, expuso los problemas que podría acarrearles su pública profesión, mientras el juraba ser capaz de superarlo todo.

Lo cierto es que no podían vivir el uno sin el otro y juntos empezaron a recorrer la vida de la mano.

Ella, por supuesto, abandonó su anterior conducta de “máquina tragaperras del deseo”, para quien con unas monedas la ponía en una deliciosa marcha de placer y lujuria.

Así, les iba bien, si se exceptúan aislados instantes en que él, cuando borrachos de amor la veía poseída por la pasión, pensaba si no le gustaría a ella demasiado todo aquello (el sexo) y acabaría volviendo a buscar hombres (buscona al fin).

Pero esos miedos los esfumaba la realidad.

Sí, eran fieles, ¿por un amor inmenso, por una necesidad imperiosa, por una conveniencia de su paz interior?

No se sabe, pero estaba claro, vivían el uno para el otro.

Pasaron así los años y él, que había roto el cerco del miedo sobre el pasado de su mujer y con ella se había instalado en una reducida ciudad, un día le pareció percibir que cuatro machos que jugaban al mus bajo una parra estallaban a reír..... riéndose de él.

Otra vez fue al salir de una floristería con un ramo para ella, ahora eran las chismosas de la villa las que le hacían blanco de sus miradas y sus comentarios viperinos.

Mas todo su temor se abrió hacia el exterior, ahogándolo, cuando un día ella llegó sollozando porque unos mozalbetes machitos la llamaron “puta caliente”, mientras la risa chillona de las mozalbetas que les acompañaban se convertía en peor insulto.

No cabía duda, por la causa que fuera, el pasado de ella había rebrotado, haciendo que lo que para los demás sólo era chismorreo y juego, para él fuera tortura, desesperanza y miedo a no poder vivir ese futuro prometedor que todos los enamorados imaginan.

Pensaba cómo resolver el problema de ambos cuando hasta en el periódico local aparecieron escritos censurando la presencia y sin razón, de que en aquella bonita ciudad hubiera que soportar entre la fina sociedad a una mujer que vendía su cuerpo, y de la que todos los hombres (¿y alguna casada?) podían contar las guarradas que por simple dinero era capaz de hacer.

Angustiado, temeroso y aturdido, el buscó en la oscuridad del insomnio la posible solución a tanto mal, y cuando ella despertó se lo planteo.

“Creo que para que se les pase todo y olviden, debes hacerte la cirugía estética”.

En verdad, en verdad os digo que IU es como el buen hombre de esta parábola y el PCE como la enamorada compañera salpicada de insultos.

Se juntaron voluntariamente, conociéndose ambos.

Lo que estos días viven no pueden dejarlo estar sin más, pero cierto es que ¿seguirá todo como antes?

¿Qué pasará si ella cambia su cara con una operación y luego rebrota en él la angustia de estar con una puta?

¿Y si no se la hace y persisten los acosos y las ofensas, se lo reprochara continuamente?

En verdad, en verdad os digo que tan complicado problema solo tendrá buen fin si tanto él como ella repasan sus sentimientos y todavía pueden decirse “contigo pan y cebolla”, que en política significa tenemos un buen proyecto y no nos separará el fracaso electoral si se diera.

Que no se centre todo en la cirugía estética cuando la imprescindible es la cirugía ética y esa ya se hizo.


FRANCISCO MOLINA. EL CORREO de Zamora. MARTES 17 DE SEPT1EMBRE DE 1991