CIMIENTOS
DE SANGRE.
Todas las naciones
(todos los Estados) son el resultado de unas luchas acontecidas en el pasado; guerras
que tras pasar por las armas a unos presuntos enemigos han acabado configurando
los actuales territorios “unidos por la Historia” (la cual no es otra cosa que
el resultado de la sangre derramada).
Dicho de otra
manera, al principio no existía (por poner un ejemplo) ni España, ni Aragón, ni
Cataluña, ni nada de nada, de esto que llamamos el estado autonómico.
A lo sumo unos
cuantos humanos que vivían en tribus, y que bastante tenían con ganarse el pan
de cada día (y la liebre de cada cacería).
Pasó el tiempo y el
más bruto (físicamente hablando) de cada casa (tribu) se convirtió en jefe de
la misma.
Y él, y su cohorte
de colaboradores (uno sólo no puede dominar a muchos) decidieron ocupar el valle
de la tribu vecina (porque con las riquezas que en él había todos los de la
tribu invasora serían felices para siempre).
Pero las cosas no
debieron ir bien porque las guerras para quedarse con las riquezas ajenas no
pararon, ni paran (y de momento ni pararán).
En la zona del mundo
terráqueo donde vivimos (la Península Ibérica) todas esas guerras de ambición
(propuestas por los mas brutos de cada casa) con sus consabidos asesinatos,
masacres y exterminios, cuajaron, tras múltiples avatares, en tres Estados (España,
Portugal, Andorra y Gibraltar).
El resultado fue
ese, lo mismo que pudo ser otro cualquiera (Tal vez si nuestros brutos
mandamases, nos hubieran obligado a derramar aún más sangre nuestra y sobre
todo más sangre Portuguesa, Andorrana y Gibraltareña, ahora toda la península seria un único país,
España).
Por lo mismo que si
Napoleón hubiera derramado más sangre nuestra cuando ocupó España tal vez hoy
seríamos todos franceses ( y lo que es peor, estaríamos orgullosos de serlo).
Sobre estas cosas,
explicadas aquí sin piedad (¿Cuántos zamoranos murieron en el Cerco de Zamora simplemente
porque un hermano no quiso respetar el testamento de su padre?) leo que se
acusa a los catalanes de tergiversar la Historia para justificar sus deseos de independencia.
Sin duda
tergiversarán, pero supongo que no tergiversarán más de lo que tergiversa España
para hacernos creer que existe desde siempre, por la gracia de Dios y en la
forma de monarquía.
Lo cual no está mal
(la mentira) para eso de la autoestima, pero sin pasarnos compas, que los cimientos
de los estados son de sangre (propia y ajena, humana, vamos) emanada de
surtidores que pusieron en marcha los poderosos (nunca o casi nunca, los pueblos
explotados).
Siendo todo esto
comentado para frivolizar (enfriar) algo que nos calienta mucho (el
patriotismo).
Porque vamos a ver, ¿recuerdan
ustedes el célebre chiste de Marx (Groucho Marx)?Si, ese en que él dice: “Estos
son mis principios, pero si no le gustan
los puedo cambiar”.
La cosa tiene gracia
en si, pero únicamente por un instante, porque lo cierto es que, desde que el
mundo es mundo, los principios los está cambiando el Poder día a día y sin que
tú te enteres. El truco lo llaman cultura.
Porque volviendo al
Cerco de Zamora, de vivir entonces, ¿cómo hubiéramos sido buenos patriotas, apoyando
a Doña Urraca o llamando traidor a Bellido Dolfos por matar al Rey de un país atacante
que no se llamaba España?.
Ojo, que los
Principios cambian, afortunadamente.
Paco
Molina. Zamora. 5 de Julio del 2018
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