BODAS. CUERNOS.
POLITICA
De mis 16 años como
concejal del Ayuntamiento de Zamora, 12 los hube de compatibilizar con ser a la
vez Diputado Provincial (no por ansia egoísta, sino porque no se puede ser
Diputado sin ser concejal). Por cierto, tengo el gran honor de ser el primer
concejal y el primer diputado que tuvo Izquierda Unida en Zamora.
El caso es que cuando
fui Diputado, como además era el único de IU en esa casa, me tuve que dedicar
de lleno a ella y no pude trabajar como concejal. Quiero decir que, en el
Ayuntamiento, el trabajo fundamental lo hacían otros compañeros de los cuales
yo era un simple Cirineo (ver Google o la Semana Santa de Zamora).
Pero entonces ¿Qué he
hecho durante esos 12 años como concejal? ¡¡¡Casar!!!.
Y llegados aquí y tras
confesar que en el Ayuntamiento prácticamente sólo he celebrado bodas, caigo en
la cuenta de que: no solo eso es grato en sí, sino que he descubierto que las bodas son la esencia de la política.
Porque ¿qué es una
boda? Que dos que tienen intereses distintos (cada uno quiere ser feliz a costa
del otro) entienden que se necesitan para ser felices y se unen con unas normas
que faciliten la unión. Diciéndose entre ellos, a modo de utópica carta magna:
“Quiero ser feliz pero como no puedo ser feliz sin que seas feliz tú, a ver
cómo nos las arreglamos”.
En definitiva, en una
boda estamos ante la unión voluntaria de la tesis y la antítesis, que
desembocará en la síntesis como punto de encuentro para la felicidad. Pero ¿no
es eso política en estado puro?.
La democracia consiste
en la boda de la clase alta con la clase baja, que cual pareja de novios, locos perdidos de
amor, escenifican una situación en la que: Le dice la clase alta a la baja:
“Haz lo que yo quiero y te haré feliz”. Y le responde la clase baja: “Dame lo
que yo quiero y te haré feliz”.
O sea “casar es hacer
política al cien por cien”, es tratar de unir intereses contrapuestos, entre
clases sociales antagónicas.
Ahora bien, si todo es
tan claro ¿por qué no lo hace la gente? Tal vez porque esa boda entre la clase
alta y la clase baja es una boda “por interés y no por amor” y al final “hay
cuernos”.
Si porque, si el novio
es la clase alta y la novia la clase baja, entonces ¿es que la clase media no pinta nada?
.
La clase media está
configurada por quienes, aunque viven de su trabajo y sin él no podrían vivir,
tienen una cantidad de dinero o ingresos que les hace olvidar que son “clase
trabajadora”, con más probabilidades de bajar a la clase baja que entrar en la
alta. Y eso como veremos va a pintar mucho.
Sí, porque celebrado
el enlace matrimonial entre la clase alta y la baja, ocurre que el marido se
aburre de tanta armonía y decide echarse una amante, que es ¡¡¡la clase media!!!.
Pretendiendo a la vez,
que la clase baja siga siendo su sufrida esposa y se siga encargando de las
tareas antipáticas y agotadoras del hogar (ir a morir a las guerras, cobrar
menos que la riqueza que genera, formar parte del ejército de parados, etc).
Naturalmente esta
situación hace que en ocasiones la sufrida clase baja, indignada, quiera
cambiar las cosas, siendo esos conatos de revolución lo que Marx llamó “lucha
de clases”.
En democracia, esa
lucha de clases se ventila diciendo cada persona, con su voto, si quiere que el
dinero fluya de arriba abajo, para que todos vivan suficientemente bien y haya
armonía, o que ¡como cada día! el dinero suba desde quienes menos tienen a
quienes más tienen.
Y ante esto la
respuesta de la clase media es fundamental, pues mientras crea que pasará de
ser la “querida” a ser la esposa de la Clase Alta ¡votará derechas!, y si le ve
las orejaras al lobo votará izquierdas.
Paco Molina.
Zamora. 19 de Octubre del 2026

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