LOS
PELIGROS QUE CORRE LA CLASE MEDIA
Hace días, sin salir
de Zamora, fueron noticia 2 cosas de importancia.
Una trataba sobre
una trabajadora de Benavente que cuando le dieron el alta y quiso volver a su
empresa ésta prefirió despedirla porque la había sustituido por una maquina.
La otra era la
presentación en sociedad de diversos robots que con forma más o menos
humanoide, se encargarán en un futuro de los cuidados de las personas mayores.
Estos datos,
sencillos en apariencia, recuerdan lo que será una era en que las personas que
viven de su trabajo (vulgo “trabajadores”) volverán al “ludismo”, si la
solidaridad no lo impide.
El “ludismo”
(surgido a comienzos del S. XIX) fue el nombre que se le dio al movimiento del
pueblo contra la aparición de máquinas que “les quitaban” sus puestos de trabajo.
El pavor que produjo
tal fenómeno en la clase obrera llevó a ésta a quemar estos artilugios. Con
ello decían: “No a la técnica”. Porque destruía sus puestos de trabajo, su
modo de ganarse la vida.
Indudablemente no
tenían razón, aunque si razones. Pero ¿cómo se explica esto?
Veamos: cuando se
inventó “la rueda” los humanos vivíamos aún en tribus, de esas tan antiguas que
tenían todo en común, de esas que eran por tanto “tribus comunistas”.
Entonces, tan gran
invento (la rueda), que redujo infinitamente las tareas de carga, fue sin duda celebrado por TODOS,
y por todo lo alto, pues ahora sería más fácil el trabajo y además tendrían que
trabajar menos. ¡¡Vivan las máquinas!! gritaron.
Sin embargo,
actualmente, cada nuevo invento, cada nueva máquina, es de un particular, o
sea, “no es de todos y para todos”, ni lo que produce, ni la ventaja que tiene
para facilitar el trabajo y reducirlo.
Dicho de otra forma
si la maquina que “quitó “ el puesto de trabajo de la empleada de Benavente
hubiera sido de todos (de la sociedad) no solo ella seguiría trabajando sino
que incluso su jornada, y la de todos, podría ser más corta y mejor pagada
(porque habría mayor producción de bienes).
Pues bien vamos
ahora con la Clase Media. Esta, entre que sus miembros no son de la Clase Baja y
que viven bien, se identifican más con la Clase Alta. Amén de que: rezan todos
los días a la Virgencita del “que me quede como estoy”, además de admirar a los
ricos, porque consideran que estos lo son porque valen mucho y que por tanto
haciendo lo que ellos dicen ¡fetén!
De ahí que en la
sociedad de los 2 tercios (el otro tercio es la clase baja) los resultados
democráticos suelen arrojar victorias de las derechas (incluyendo en el lote a los
progres de postureo).
Es decir el
matrimonio de conveniencia entre Clase Alta y Clase Media es de esos de “contigo
pan y cebolla”; donde el pan es para la Clase Alta y la cebolla para la Media
porque….
Ese idilio, como
todos, ha tenido sus crisis (desde el año 1.900: la 1ª Guerra Mundial, la 2ª Guerra Mundial y
las continuas guerras de cada día). Pues no olvidemos que toda guerra es una “puesta
de cuernos de la clase alta a la clase media”, a la que sacrifica como si fuera
clase baja, al convertirla en carne de
cañón y hacerla además llorar hasta que pueda rehacer su vida.
Y en los tiempos que
vienen, la aparición en masa de robots
(que está al caer), como sigan en manos de particulares (la célebre “iniciativa
privada”) va a golpear fundamentalmente en la clase media. Porque los
humanoides, con su inteligencia artificial pero certera, harán que sobren
abogados, profesores, médicos, jueces, policías, militares, políticos,
autónomos, arquitectos, CEOs, etc.
Es decir quienes
ahora aman a la Clase Alta porque la admiran y veneran, verán cómo esta les
convierte en Clase Baja.
Salvo que la Clase Media apueste por el “reparto
de la riqueza de arriba abajo”, y que las maquinas sean un bien y no un mal.
Vamos que no haya
clase baja. O sea que sólo haya solidaridad.
Paco Molina. Zamora.
17 de Marzo del 2025
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