miércoles, 19 de marzo de 2025

LOS PELIGROS QUE CORRE LA CLASE MEDIA

 


LOS PELIGROS QUE CORRE LA  CLASE  MEDIA

Hace días, sin salir de Zamora, fueron noticia 2 cosas de importancia.

Una trataba sobre una trabajadora de Benavente que cuando le dieron el alta y quiso volver a su empresa ésta prefirió despedirla porque la había sustituido por una maquina.

La otra era la presentación en sociedad de diversos robots que con forma más o menos humanoide, se encargarán en un futuro de los cuidados de las personas mayores.

Estos datos, sencillos en apariencia, recuerdan lo que será una era en que las personas que viven de su trabajo (vulgo “trabajadores”) volverán al “ludismo”, si la solidaridad no lo impide.

El “ludismo” (surgido a comienzos del S. XIX) fue el nombre que se le dio al movimiento del pueblo contra la aparición de máquinas que “les quitaban”  sus puestos de trabajo.

El pavor que produjo tal fenómeno en la clase obrera llevó a ésta a quemar estos artilugios. Con ello decían:  “No a la técnica”.  Porque destruía sus puestos de trabajo, su modo de ganarse la vida.  

Indudablemente no tenían razón, aunque si razones. Pero ¿cómo se explica esto?

Veamos: cuando se inventó “la rueda” los humanos vivíamos aún en tribus, de esas tan antiguas que tenían todo en común, de esas que eran por tanto “tribus comunistas”.

Entonces, tan gran invento (la rueda), que redujo infinitamente las  tareas de carga, fue sin duda celebrado por TODOS, y por todo lo alto, pues ahora sería más fácil el trabajo y además tendrían que trabajar menos. ¡¡Vivan las máquinas!! gritaron.

Sin embargo, actualmente, cada nuevo invento, cada nueva máquina, es de un particular, o sea, “no es de todos y para todos”, ni lo que produce, ni la ventaja que tiene para facilitar el trabajo y reducirlo.

Dicho de otra forma si la maquina que “quitó “ el puesto de trabajo de la empleada de Benavente hubiera sido de todos (de la sociedad) no solo ella seguiría trabajando sino que incluso su jornada, y la de todos, podría ser más corta y mejor pagada (porque habría mayor producción de bienes).

Pues bien vamos ahora con la Clase Media. Esta, entre que sus miembros no son de la Clase Baja y que viven bien, se identifican más con la Clase Alta. Amén de que: rezan todos los días a la Virgencita del “que me quede como estoy”, además de admirar a los ricos, porque consideran que estos lo son porque valen mucho y que por tanto haciendo lo que ellos dicen ¡fetén!

De ahí que en la sociedad de los 2 tercios (el otro tercio es la clase baja) los resultados democráticos suelen arrojar victorias de las derechas (incluyendo en el lote a los progres de postureo).

Es decir el matrimonio de conveniencia entre Clase Alta y Clase Media es de esos de “contigo pan y cebolla”; donde el pan es para la Clase Alta y la cebolla para la Media porque….

Ese idilio, como todos, ha tenido sus crisis (desde el año 1.900:  la 1ª Guerra Mundial, la 2ª Guerra Mundial y las continuas guerras de cada día). Pues no olvidemos que toda guerra es una “puesta de cuernos de la clase alta a la clase media”, a la que sacrifica como si fuera clase baja, al  convertirla en carne de cañón y hacerla además llorar hasta que pueda rehacer su vida.

Y en los tiempos que vienen,  la aparición en masa de robots (que está al caer), como sigan en manos de particulares (la célebre “iniciativa privada”) va a golpear fundamentalmente en la clase media. Porque los humanoides, con su inteligencia artificial pero certera, harán que sobren abogados, profesores, médicos, jueces, policías, militares, políticos, autónomos, arquitectos, CEOs, etc.

Es decir quienes ahora aman a la Clase Alta porque la admiran y veneran, verán cómo esta les convierte en Clase Baja.

 Salvo que la Clase Media apueste por el “reparto de la riqueza de arriba abajo”, y que las maquinas sean un bien y no un mal.

Vamos que no haya clase baja. O sea que sólo haya solidaridad.

Paco Molina. Zamora. 17 de Marzo del 2025        

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