miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA COARTADA PSOISTA

LA COARTADA PSOISTA

Antes que nada hay que ponerse de acuerdo en la nomenclatura que se va a emplear, es decir, es necesario casar cada cosa o concepto con una palabra, de manera tal que dicha ésta se rememore aquello de lo que se habla, y al revés.

Para lo que sigue, la proposición es simple: El PSOE es un partido político con tal fuerza y tales características que se ha convertido en algo «sui generis», en algo especial, por tanto no procede llamado partido socialista (su práctica es la de un grupo que ejecuta una política de derecha civilizada europea); así pues, quienes así lo designen no solo no se ajustan a la verdad, sino que les hace un favor, porque ellos quieren aparecer como socialistas; tampoco, por lo tanto, es útil llamar a sus militantes de la misma forma (son los más felices de que su partido sea tan moderado).

La denominación que se considera más adecuada es la de llamarles psoistas, a su ideologia psoismo y al grupo PSOE (pero ésta no como siglas, conjunto de letras que significan otra cosa, sino como palabra que indica, pura y simplemente, que se habla de algo que es como es y no como dice ser).

Tras “el discreto encanto de la burguesía” se disfruta en España, desde hace casi una década, del “suave resplandor del psoismo”.

¿Por qué? La tesis de que el pueblo es inculto, de que falta formación política, de que si el votante supiera lo que hay que saber, etcétera, “otro gallo nos cantara” (es decir, otros resultados electorales se darían) son análisis “de orina”, porque invitan a “mearse de risa”.

Si la mayoría de las personas que van a votar lo hacen por el partido citado es porque la mayoría de las personas que votan quieren  ser  gobernadas por dicho grupo.

Y es eso lo que quieren, sin error posible para ellos. Ahora bien, para pasar un buen rato o para aclararse o para buscar la verdad (por lo visto hay aficionados al tema), si quiere el respetable hacer una pregunta, esta pudiera ser: ¿por que recibe tanto respaldo el psoismo que promete una cosa y da otra?

Dan ganas de decir que precisamente por eso, porque en la sociedad de la hipocresía ha de ganar el más hipócrita, naturalmente, pero en aras de la seriedad que tanto se cotiza se propone esto otro, a considerar:
1. 
  Durante lustros la educación de los sectores (que por edad) hoy tienen mayor peso específico en el país fue muy represiva en lo sexual y muy pro-progresista en lo político, de forma tal que los dos pecados mas mortales que existen son el confesarse masturbador (propio) y conservador.

Estas gentes, económicamente suelen estar bien am-paradas.

2. Junto a las anteriores, existen importantes bolsas de ciudadanos que, provinientes de la guerra civil y otras guerras personales, necesitaban un caballo ganador frente a la derecha-carcamal. Después de casi toda una vida, estos grupos tampoco andan muy desquiciados en sus economías familiares.

 3. Añádase a ello que España, al estar en la parte civilizada del globo (pertenece al primer mundo, sacándole dos cuerpos de ventaja, por tanto, al tercero), resulta disfrutar en conjunto de unas condiciones materiales que no están mal.

A todo esto únase la aparición de un grupo que con historia, sin asustar y aprovechando que la gente en 1982 estaba hasta el mono de la derecha pocha de UCD, capitanea la fuerza que acabaría con la OTAN, quitaría las centrales nucleares, traería empleo y acabaría con los enchufes.

Tienen una victoria apoteósica, pero no cumplen su promesa de cambio; ¿por qué entonces le siguen respetando tantos? Pues por eso, por no cumplir, ya que de esa manera lo que fue un “voto de valor” no tuvo que demostrar éste (en el fondo se teme que cualquier cambio real haga chirriar las estructuras), y así, gentes que no quieren que las cosas se modifiquen (no vaya a ser que...) se encuentran con la ventaja de que tienen un partido al que le pueden votar en progresista (conservan así buena conciencia) con la seguridad de que va a aplicar una política conservadora (que solo evolucione lo que no quede otro remedio, pero ni solidaridad, ni igualdad).

Ello permite al psoismo, pues, tener una considerable clientela de seudoprogres, seudosocialistas, e incluso incrementarla con banqueros como una Casa.

En este bonito mundo lo importante es tener una buena coartada para que la conciencia permita dormir por las noches. Pues por lo demás, quien no quiere que las cosas cambien es conservador.


FRANCISCO MOLINA . El Correo  de Zamora. 14 de Julio de 1990

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