viernes, 10 de abril de 2015

Despedida


Adiós, no me olvides.


Esto se acaba.

Sólo la muerte va a evitar que piense en ti, que sueñe contigo, que te busque, chiquilla mía.

Espero haber dejado suficiente felicidad en tu piel como para ser algo de ti, haber dejado suficientes besos en tu alma como para seguir escondido en tu vida, haberte dado tanto placer y emoción como para que cuando se te pierda la mirada allá a lo lejos, en tu cuerpo me veas a mí, acariciándote, rodeándote, ordenándote, pidiéndote, tomándote, turbándote.

Desde que te conocí viví en un estado febril, eres una pasión que me quema y llama a llama me llama; ahora la fiebre de verdad se une a la otra.

Esto se acaba y te tuve poco.

La vida me ha sonreído, ¡sobre todo con tu sonrisa!.

He tenido demasiada suerte.

Ahora, egoísta - como tú sabes-  sólo pido una nueva suerte: que lo último que pueda hacer vivo sea decir que te quiero, y luego tu nombre, tu nombre.

Paco Molina de Zamora. Imperecedero.

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