jueves, 29 de diciembre de 2016

Secretos de confesión

 VAN A PODER CONFESAR LAS MONJAS.

EL PAPA FRANCISCO HA DICHO QUE TAL VEZ DEBAN CONFESAR LAS MONJAS.

Ante éste notición pongámonos en situación. Como la mayoría sois unos descreídos y los tiempos han cambiado mucho las costumbres, recordemos de qué va eso de “confesarse”

 ¿Cómo eran los confesionarios?

Un confesionario es como un puticlub monoparental, pues se va a él a aliviarse de la comezón que nos producen los pecados, e incluso algunos tienen lucecitas que indican si funciona o está ocupado.

De hecho, si hubiera justicia en el mundo, cada prostituta callejera debería contar con un confesionario para quitar los pecados del mundo, y no pasar frío. ¿Os imagináis los polígonos industriales llenos de confesionarios?

Un confesionario es un caseto en cuyo interior se sienta el confesor, que entra por una puerta “frontal y única”.

Una vez instalado, queda mirando hacia la entrada, que tiene un gran ventanal por el que mete la cabeza el pecador. Hasta la cintura si quiere.

(Por ahí sólo pueden confesarse los hombres y los ¡mozalbetes!) .

En los laterales, protegidos por sendas archivoltas que garantizan el anonimato, se  confiesan ellas (una por cada lado, pero no a la vez-supongo-); separadas, eso sí, del confesor o padre, por una rejilla que evita el roce de mejilla.

Tenemos pues que el carácter arquitectónico de un confesionario, nos habla del peligro que hay entre los dos sexos, y la confianza plena, por falta de peligro natural, entre los del mismo sexo cuando el sexo es el del macho.  

Aunque hoy en día, a la vista de los acontecimientos, puede que esa estructura fuese interesada; pero como no nos incumben los temas escabrosos, no profundizaremos.

El caso es que una vez que el Papa ha dicho que tal vez puedan confesar las monjas (que a la sazón son mujeres), antes hay que dilucidar por qué lado confesarían.

¿Como ahora, metiendo el baboso pecador su pecadora mente por delante, envistiendo a la cortinilla (hay una tapando los acontecimientos), y siguiendo las hijas de Eva confesando sus pecados por las celosías laterales, para evitar el lesbianismo, o acaso, fomentando éste sin querer, se invertirán las ventanillas y su uso?.

En todo caso, ante el nuevo perdón de los pecados, aparte de un incremento en el número de vocaciones, que por razones obvias y sucias, podría darse, el esquema de un acto de contrición podría ser así.

¿Cómo se confesaba la gente en la prehistoria?.

No lo sabremos nunca pero en el futuro según la nueva ley que va a sacar el papa ¡¡las monjas podrán confesar!!...siendo el esquema este.

Confesora: Ave María Purísima

Pecador: Sin pecado concebida.

Confesora: ¿Qué te trae al regazo del Señor?

Pecador: Qué es de señora

Confesora: ¿Has tenido torpes comportamientos, de pensamiento, palabra u obra?

Pecador: Torpes pero acertados.

Confesora: No olvides hijo que es necesario el acto de contrición.

Pecador: Si, hermana, pero no puede haber contracción mientras haya dilatación.

Confesora: ¿Has tenido tocamientos deshonestos?

Pecador: ¿Qué es eso hermana?

Confesora: Qué si te la pelas pensando guarradas

 Pecador: Hasta que se me duerme la mano hermana

Confesora: 20 padrenuestros y una tía tuya

Pecador: Amén.

Paco Molina. Leido en la Cena de Inocentes de COZPROBUHO del 2016

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