lunes, 17 de noviembre de 2014

BALAS DE PLATA Y CORRUPCIÓN DORADA.


BALAS  DE  PLATA Y CORRUPCIÓN DORADA.

En el libro “Tirano Banderas” de Valle Inclán, se cuenta lo siguiente:

En una reunión de ricos de una isla imaginaria, en la que debaten cómo frenar una revuelta revolucionaria de trabajadores y esclavos, el más inteligente de esos poderosos recomendó usar contra el pueblo “balas de plomo” y contra los lideres “balas de plata”.

Inmediatamente preguntaron ¿qué eran “las balas de plata”?, y les contó.

“Lógicamente hay que meter el miedo en el cuerpo al pueblo, y por tanto un buen escarmiento y un buen número de muertos les hará pensar si les compensa la lucha. Para eso están las balas de plomo.

Pero matar a los líderes no compensa. Porque matar  un líder es crear un mártir, con lo cual el pueblo tendrá luego, un mártir, y además un líder que sustituya al anterior.

Sin embargo, por cada líder revolucionario que consigamos comprar no sólo habremos eliminado un líder sino que cundirá la desmoralización entre los levantiscos”.

Esas son las “balas de plata”, no las que matan sino las que sirven para comprar, con plata, a los líderes obreros y revolucionarios.

Eso explica los ERE de Andalucía, lo del líder minero de Asturias, algún Consejero rojo de Bankia. Y tantos traidores. Cayeron bajo el fuego enemigo de las “balas de plata”.

Ahora bien, ¿qué es la corrupción?. La corrupción es consubstancial a una democracia capitalista. El 1% de la sociedad (los potentados) no pueden sujetar, ni engañar, ni controlar, ni detener al 99 % de pueblo, si no es mediante mentiras y la compra de voluntades. Para ello cuentan con un ejército de mercenarios que saben que “obedecer es poder”.

El término “mercenario” significa lo esperado, que son “ciudadanos” a sueldo, es decir que si no les compensara para vivir mejor económicamente, no serían fans del (des)orden establecido. Hablamos de los políticos de la casta (no todos), de los intelectuales cacatúa (que repiten lo que les enseñó su amo), etc.

Y en este tinglado, la corrupción es como el complemento de “productividad “ de los funcionarios. Ese por el cual, el jefe decide a qué funcionarios hay que darles más dinero simplemente porque al jefe le parece que lo ha hecho fenomenalmente según su egoísta criterio.

Es decir la productividad no son horas extras, ni nada hecho fuera de horario, son caprichos del jefe para comprar y pagar voluntades.

Pues bien, en el ejército de mercenarios que trabaja para los poderosos también existen pagas por productividad, lo que conocemos por corrupción.

En efecto: si el trabajo de ese ejército es hacer a  los ricos más ricos, si alguno, en grupo o por cuenta propia, consigue más chollos de los esperados para una empresa, debe ser premiado con una “paga de productividad” por haber hecho su trabajo mejor que los demás en opinión del jefe. Y esa paga se paga con sobres y sobresueldos.

Y esto es la corrupción que existe en toda democracia burguesa. Estando la única diferencia en que en el mundo civilizado cuando pescan a alguien haciendo trampas al pueblo, sabe que se tiene que ir y se va, y aquí en España se atornillan a la poltrona que es la que proporciona dinero sucio.

Paco Molina-15-Noviembre-2014

 

 

  

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario