sábado, 25 de febrero de 2012

El matrimonio hizo a la mujer objeto


Fallos que presenta la familia por culpa del carril sexual


En el tren, basta con que falle un rail, para que descarrile.


La inestabilidad


El primer fallo de la familia es

la inestabilidad. Tiene su gracia que algo que se


estructura para darle solución al

amor eterno, sea algo tan frágil, tan temporal.


De hecho, los matrimonios que se formaron por intereses puramente materialistas

(en el peor sentido, o sea el económico) son más duraderos y estables que los que en la

época actual se dan en mayor medida, como son los casos de emparejamiento por

amor.


Y ocurre así porque, cuando el casarse se debe a una pasión sexual (vulgo enamoramiento),

en buena lógica, en cuanto se acaba la atracción o se desvía ésta de objetivo (pasa a


hacerte más tilín

otra persona) esa estructura pierde su razón de ser y caduca.


Puede ocurrir no obstante que, para entonces, los intereses económicos ya tengan

su relevancia dentro del clan y

se aguante con lo que ya está roto. O que por el bien de


los

hijos se haga la vista gorda. Pero en este caso ya estamos ante una situación infernal,


que supone un nuevo fallo de la familia como institución.

Los matrimonios por interés tiran para adelante más fácilmente porque son más

fieles a las razones del invento. Que fueron :Una compra de la hembra, hecha por el

varón, para obtener las ventajas ya contadas para él, y recibir ella, a cambio, protección,

reconocimiento social y

una razón de ser. Pero además, cuando la razón de la unión es


lograr cada vez más y más dinero, en vez de cada vez más y más goce

, eso puede durar


hasta el infinito, porque, como todo el mundo sabe, nunca se tiene el dinero suficiente

(que de eso ya se encarga el sistema).

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