viernes, 6 de enero de 2012

Del refocile al amor



Cualquiera con cualquiera y a tiempo total


Dentro de esas facilidades para procrear, ya mencionamos que por una parte estaba el hecho de estar permanentemente en celo, y que la otra cualidad que favoreció la pervivencia de la especie

fue, en las hembras que lo podían hacer con cualquiera y en los machos que también lo pueden hacer con cualquiera.


Dicho mejor, que al hombre le gusten todas es lo natural y necesario.

Al hombre le tienen que gustar todas por ley, y además le tiene que gustar darse el gustazo de la variación, y eso fue, sin él saberlo, lo que propagó la especie, al ir dejando espermatozoides en todos los úteros que pudo, dejando así embarazadas a todas las que después la suerte decidió. Como se ve un juego de probabilidades.

Si resultara que el macho sólo sintiera pasión, deseo y ganas, con el amor de su vida , y no lo llegara a conocer, no se habría producido la pervivencia de la especie.


Por cierto ¿no resulta chocante que el gran amor siempre lo acabemos encontrando?


Eso muestra que está sospechosamente cerca; a pesar de ser tan grande y hermoso, y por supuesto mágico. Demasiada suerte para que sea suerte .

Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina

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