lunes, 7 de noviembre de 2016

Capítulo 49. El bronceado


El caso de la ducha fría. Capítulo 49. El bronceado.

Cuando quedaron al día siguiente para ver la procesión de los Faroles, Benito Lasolana ya no necesitaba echarse faroles para ENAMORISCAR a Andrea; ésta era presa de una comezón digan de 100.000 avispas combativas.

Y así, fue tras ver la procesión de “las 7 palabras”, cuando Benito Lasolana decidió decir la última palabra:

“Estoy seguro de que si algún día te veo desnuda, el resplandor de tu cuerpo me va a cegar, pero no me importa, si es necesario utilizaré el sistema BRAILE para reconocerte; pero dime: ¿existirá ese día?”.

Esta forma de plantear las cosas era la que a Benito Lasolana le daba casi más éxito que su cuerpo de felino por desbravar; aunque también este aspecto, el físico, estaba multiplicando en Andrea la curiosidad por ver hasta dónde llegaba el bronceado de aquella cara y aquellos brazos.

¿Llegaría hasta las últimas consecuencias?.

Esta era la cuestión ¿Llegaría hasta las últimas consecuencias el bronceado del cuerpo de Benito Lasolana?.

¿Llegaría hasta las últimas consecuencias Andrea abriéndole las puertas de su DO-MI-CI-LIO?

Lo decidió al día siguiente mientras veía la Procesión del Silencio.

Estaba sola porque él, Benito Lasolana, como zamorano de pro iba a desfilar.

Desde que era un crío salía en la del Silencio, y no iba a romper aquella tradición ni por irse con aquella chica que aunque estaba descomunal, no se la podía comparar con la emoción de ser COFRADE.

Si en el pecado está la penitencia, en la virtud está el capital, y así, Andrea, cuando lo vio pasar ante ella, con el hachón, con la túnica blanca, y con el bello y rojo CAPERUZ se dio cuenta de que ya era de él

(Continuará)

Paco Molina de Zamora. Emitido en Antena 3 Radio de Zamora en 1986.



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