jueves, 13 de octubre de 2016

Capítulo 14. Agua bendita


El caso de la ducha fría. Capítulo 14. Agua bendita.

Como el Servicio de Urgencias no conseguía reanimar al Sr. Obispo que seguía muriéndose de risa, se recurrió al curandero de moda en la ciudad, que recomendó una medicina que en verdad resultó milagrosa: ¡agua bendita!.

Una vez que el Obispo se hubo recuperado, una vez que el tonto del pueblo demostró que no lo era, enseñando un certificado de que había leído su tesis para el doctorado, y una vez que el Gobernador lo consideró oportuno, éste dijo:

-“Siempre he manifestado que yo era inocente en este asunto y lo mantengo. Aunque las apariencias han podido dar la impresión de que entre Andrea y yo hubo algo más que amistad, no hubo nada más que eso.

Eso sí, una amistad especial, porque yo era como una celestina de lujo, como un padrino de boda anticipativo.

Señores, Andrea con quien estaba liada era con un guardaespaldas.

Si señores, Jacinto, mi guarda espaldas me planteó un día que estaba borracho de amor por Andrea, y que si no le facilitaba las cosas estaba dispuesto a contarlo todo.

Yo no se exactamente  ¡qué es lo que sabe Jacinto!. Pero si lo cuenta todo, seguro que nos la cargamos; así que accedí; o sea que mis encuentros con Andrea, eran encuentros de mi guarda espaldas con la que el pueblo llamaba mi guarda-pelvis.

Señores estoy harto de esperarles en la escalera mientras ellos, cómodamente, hacían el amor.

Andrea estaba enamorada, no de mí, sino de un proletario de orden”.

(Continuará)


Paco Molina de Zamora. Emitido en Antena 3 Radio de Zamora en la década de los 80 del siglo XX.

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