lunes, 31 de octubre de 2016

LE DIERON LA PALIZA y LE DIERON LA RAZÓN.


LE DIERON LA PALIZA y LE DIERON LA RAZÓN.

(Rafael Lobato de Peque tenía razón).

Siendo yo Diputado Provincial se dirigió a mí porque nadie le ayudaba a resolver el problema que tenía por culpa de las Administraciones.

Tras escucharle consideré que era justo, y mi deber, apoyarle. Fíjense:

1.- Tiene una explotación de ovejas.

2.- Cuando algún ejemplar se muere, un camión oficial debe ir a recoger el 
cadáver.

3.- Pero el camino que lleva a su granja no permite el paso del vehículo.

4.-Él reclama el arreglo de ese camino, pero no se le hace caso.

5.-En consecuencia cuando muere uno de sus animales lo deja donde está y puede, en señal de protesta y de impotencia.

6.-Es denunciado por ello, y una sentencia le condena a llevar él los animales muertos a donde corresponde.

7.- Lo hace para cumplir la sentencia; pero como él no pude llevar animales muertos  si no que lo debe hacer el camión oficial, es denunciado de nuevo, y es condenado otra vez (en esta ocasión por cumplir la sentencia anterior).

8.-Como Diputado Provincial solicito que el servicio de Medioambiente  estudie todo esto para, de ser cierto, se le busque solución ayudando al Ayuntamiento. Para ello me dirijo desde la Diputación hasta a la Subdelegación del Gobierno de España, incluso. Pero nadie hace nada.

9.- A todo esto, el no tener acceso a la explotación puede ser por causa de que la Concentración Parcelaria en Peque, no esté acabada, o no esté bien hecha.

10.- Don Rafael Lobato entra en depresión y la administración amenaza con matar ella todas sus ovejas.

11.-Más adelante se inicia un expediente médico para declararlo incapacitado.

12.- Como el hacer justicia puede suponer para alguien que le expropien, Rafael percibe amenazas que si eran sugestiones o manía persecutoria, se disipan en la primavera del 2016, cuando cree sufrir un intento de agresión y lo denuncia.

13.- No se le hizo el suficiente caso y ahora recibió una paliza, el pasado 16 de Octubre del 2016. Esperemos que esté bien y los agresores no tengan que arrepentirse.

Pero quienes si tienen que arrepentirse, y por lo tanto cambiar de conducta son: La administración local de quien dependa el camino; la Diputación que debe asesorar y ayudar a los Ayuntamientos a resolver problemas que afecten al medioambiente; la Junta de Castilla y León que debe ver cómo está el asunto de la Concentración Parcelaria en Peque ya que costó o tiene destinados más de 2 millones  de euros para resolver problemas como éste, y el Estado para que a través de sus organismos se proteja a un vecino del mundo rural, un ganadero, que es evidente, por la paliza recibida, que tiene y tenía razón.

Paco Molina. Zamora. 31 de Octubre del 2016.



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