jueves, 22 de septiembre de 2016

De pecado a pócima curalotodo.


De pecado a pócima curalotodo.

La existencia de las fantasías sexuales o malos pensamientos, según la jerga de las religiones, debió de ser algo que les trajo de cabeza a los poderosos para acogotar el instinto de placer sexual. 

Pronto debieron de ser conscientes de que los pensamientos impuros eran algo universal, algo que todo humano tenía y vivía en su interior, a modo de agente subversivo permanente.

Para podar también esa rama del árbol prohibido sin duda jugaron dos bazas. 

Una de fuera a dentro. Consistía ésta en anatemizar los juegos sexuales, en condenar las prácticas sexuales como abyectas y así, quien en su cabeza imaginara cosas de ese tipo las bautizaría como sucias y en consecuencia las reprimiría.

La otra vía de represión era definir previamente cuales eran los pensamientos tortuosos, impuros y pecaminosos, y decir luego que ofendía a Dios quien tuviera esas cosas dentro de la cabeza. 

Este método es de una crueldad inaudita, porque si bien, que se diga que acostarse con tres a la vez es un abyecto pecado, eso se limitaba a crear sentimientos de culpa si lo hacías; pero como no ocurría de hecho, no pasaba nada y te salvabas de la pérdida de autoestima. 

Pero claro, prohibir el pensar, castigar el fantasear que estás con tres o veintitrés, cuando eso sí lo podías hacer, y de hecho lo hacías (aunque ni los más íntimos se enteraban, tú si lo sabías) y sabias que era pecado y pecado mortal, y tú por tanto eras alguien sucio como tu mente, alguien depravado como lo que deseabas, algo inmundo como lo que se te pasaba por la cabeza. 

Consecuencia: a seguir perdiendo autoestima como por un desagüe de aguas fecales.


La conexión en gustos con material pornográfico (libros, fotos, películas) confirma la  comunión entre las mentes del espectador y del creador. 

Comunión que se produce por que ambos son iguales, ambos sienten igual y ambos quieren lo mismo.

Del libro LA ESTAFA SEXUAL de Paco Molina, que busca editorial desesperadamente.

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