“La despedida” esta es la sección, y ese su nombre, de la Opinión de Zamora donde escribió lo que sigue M. Prieto P., que yo diría es Manuel Prieto Peromingo, que a la sazón llegó a ser mi director en la Universidad Laboral, pues no era periodista y si profesor. El escrito sería de finales del siglo XX
PACO
por
M. PRIETO P.
Nadie desea plantearse seriamente si es amigo
o enemigo.
Tan tímido es en el
fondo, aunque de sensación a veces de lo contrario.
Tiene unos ojos penetrantes
(eso dicen algunas personas que han conseguido hablar con él cara a cara, largo
y tendido) y también agudos, bajo unas cejas fuertes, aunque no demasiado
llenas, que le dan un aspecto de rabino amenazante o de modelo escurrido de un
cuadro de Velázquez en un zoco toledano del siglo XVII.
Alguno ha querido
ver en su faz una especie de "carlosmarxismo" noventayochista algo
frustrado: a mi en particular esto me parece ligeramente exagerado y un tanto
pueril.
De todos modos hay
que sospechar que Paco lleva barba, poco poblada y algo canosa ya, no por
simple coquetería o por similitud con los que tuvieron o tuvimos que vivir
(aunque aquí en España fue muy poco) el mayo aquel de mil novecientos sesenta y
ocho.
Algún defectillo
debe de estar ocultando tan aparente descuido facial en una cara que resultaría
mucho más apacible y humana y tal vez mas agraciada físicamente, sin esa
pelambre por muy cuidadosamente que la lleve.
En su vestir, no
parece tener afortunadamente mucho deseo de ir a la moda este Paco, que parece
cuidarse a medias para sí y para la imagen que dé en público.
Es más, hay quien
dice que se le nota a veces como si una mano femenina hubiera tenido algo que
ver y cuando no ha tenido oportunidad de dejarse influir.
A lo mejor tiene
esto que ver con el estrés que lógicamente ha de acompañarle desde que anda
metido en los berengenales de las luchas municipales zamoranas o en el "to
be or not to be" de su grupo político.
Este Paco puede ser
brusco (eso me han asegurado) pero no malo.
Es un compuesto o
híbrido de zamorano por cuna y de maño por estudios de carrera, paradójico y
fiel a sus ideas, fascinador y escéptico.
Pero quiere a su
Zamora.
En él no vale el
refrán de "Quien bien te quiere te hará llorar”.
Sera él, si acaso, el que tenga que sufrir por
Zamora, la cual tal vez no le acaba de entender su zamoramiento sincero y poético.
¿Cuánto va a poder
durar con sus optimismos y sus sinceridades? Ni el propio Paco lo sabe. Esta sólo
y eso desgasta mucho.
De todos modos
seguiremos teniendo en cuenta todo lo que diga y haga porque en principio lo
hará con el mejor deseo de favorecer a su tierra y a los zamoranos.
No hace falta decir el apellido de Paco.
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