sábado, 30 de abril de 2016

EVA MONROE. EL ARTE DE LA FASCINACIÓN


EVA MONROE. EL ARTE DE LA FASCINACIÓN

Se poco de ella. Pero de lo que quiero hablar si se.

Quiero hablar de lo que produce en el público (en mi, que soy como todos) cuando se es espectador de su baile.

La conocí yendo a clases de salsa (Escena Escuela de Baile) porque coincidía que ella acababa la suya, de Danza Oriental, al empezar la nuestra.

Dado que hay una cristalera que permite ver la sala de aprendizaje como si fuera una pecera, de entrada me quedé con su cara de embrujo, y poco a poco con lo cautivadora que es esa música y ese tipo de baile.

Como se lo comenté, me recomendó un espectáculo de ese tipo, en el que ella participaba. Fue en el Teatro Principal de Zamora. Salí alucinado. De lo visto y de ella en particular.

No recuerdo el nombre de la sesión, ni del grupo que la hacía, pero si el asombro que me produjo esa música árabe (y en ocasiones andalusí) tan variada, tan insistentemente hermosa; unida a una coreografía que desborda la imaginación y el ambiente de las mil y una noches, por lo sorprendente e inesperada en su magia e imaginación.

Todas las bailarinas eran prodigiosas, pero Eva Monró era el prodigio.

Aunque no era la protagonista, puede que no hubiera tal, cuando le tocó bailar sola, demostró que tiene unas cualidades, en sobremanera, excepcionales y casi sobrenaturales, aunque parezca exagerado.

Ahora, tengo fresca en la cabeza, o mejor en el alma, su actuación en el London de Zamora. 

Era el Día de la Danza y como coincide con su cumpleaños, decidió unir a sus alumnas (y un alumno) de las distintas ciudades en que trabaja (dando clases) para ofrecerles la oportunidad de hacer una actuación ante el público.

En sus alumnas se pudo ver que es capaz de enseñar con primor, y un arte excepcional cuando alguien viene ya con las cualidades puestas.

Pero ella también bailó. Y lo útil de lo que digo es que cuando puedan vayan a verla actuar.

Una cara bellísima, iluminada por una sonrisa no forzada y adorable, que convierte su rostro en una preciosidad.

Es un oasis de perfección.

Capaz de elegir una música y adornarla con unas coreografías realmente increíbles; música y diseño que son de una belleza misteriosa que cuando se acompaña de incienso es como si  fuera uno montado en la Alfombra Mágica, descubriendo las bellezas del mundo.

Y en medio ella, la favorita del harén, la favorita de los dioses, la favorita del público. El sueño que ni soñado.

No desvelo su “danza del giro” (la que la hace sobrenatural), pero si cómo en dicho baile se ve que estamos ante una persona especialmente dotada para crear: arte mientras actúa, pasión mientras baila, placer mientras sorprende.

Es tan insuperable en lo suyo que hace ver que “las danzas del vientre”, aparentemente limitadas en sí mismas, no tienen fronteras. Ella las rompe.
Las hace no solo bonitas, sino fascinantes.

Fascinante como es ella. Una artista fabulosa

Qué suerte tenerla tan cerca, aunque en verdad, verdad os digo, que debería estar  en los mejores escenarios del mundo, y si no se lo creen ¡véanla!

Añado, a modo de postdata, lo que le dejé en su página de Facebook por si eso completa mejor su merecido perfil.

Estuve (en el London). Y tras felicitarte por tu gran labor como profesora de baile, quiero centrarme ahora en que me dejaste maravillado (aunque ya sabía de tu soberbia exquisitez por el espectáculo aquel en el Teatro Principal). Por lo demás necesito disponer de tiempo para escribir sobre tu grandeza artística y tu extraordinaria capacidad para la danza, la música y la coreografía. Tú eres la obra de arte que nos regalas cuando actúas. ¡¡Qué cosa, por todos los dioses!!, Eres extraordinaria y fascinante.

Paco Molina. Zamora. 30 de Mayo del 2016


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