viernes, 19 de agosto de 2016

EL MAPA DE MOLINA por Carmen Ferreras

 EL MAPA DE MOLINA por Carmen Ferreras

Publicado en el Norte de Castilla a finales del Siglo XX.

Se nota a la legua su condición de profesor. Y de los buenos.

De esos que no necesitan el látigo para hacer entender las cosas porque es de los que se cree que las letras sin sangre entran. No falta llegar a esos dolorosos extremos.

El profesor Molina lo hace mucho más fácil.

Francisco Molina ha diseñado el nuevo mapa de Zamora que tampoco es el que omitieron intencionadamente, o quizá ignorancia, en el atlas aquel que nuestra ira.

El mapa del señor Molina, ejemplo de cartografía política más que detenerse en la orografía e hidrografía propias de la provincia, contempla otros aspectos hasta hace poco desconocidos.

Los descubrimientos del señor Molina van a revolucionar los tratados de geografía.

 Allá va un ejemplo.

Pocos zamoranos sabían que el Duero, a su paso por Zamora, en vez de formar meandros, que hubiera sido lo suyo, forma auténticos golfos

Un accidente que en lugar de marítimo es fluvial. De ahí la preocupación del señor Molina por la configuración del nuevo mapa zamorano.

Hasta la fecha, y a tenor de lo publicado, de lo dicho y hecho por la oposición en cuanto a corrupción se refiera, el más acertado, el que más veces pone el dedo en la llaga, el que está haciendo diana constante es Francisco Molina.

El diputado de Izquierda Unida va muy bien encaminado. No se si es producto de su sabiduría, de sus propias investigaciones, de su intuición, de un trabajo en equipo o de fuentes en las que bebe, fuentes por lo general bien informadas, el caso es que, a diferencia de otros, sus palos no son de ciego.

Los que asesta son acertados y tienen nombres y apellidos.

Solo hace falta que empiece a cantarlos. No es necesario que les ponga música.

No se como andará de cabos el PSOE, pero de golfos, y gracias al archivo mental del señor Molina, IU va bien servida. Tengo la sensación de que los ha descubierto casi todos.

Francisco Molina es un nuevo David Livingstone, con la particularidad de que si el explorador ingles no logró encontrar los orígenes del Nilo, el explorador político zamorano si ha dado con los orígenes de la corrupción en Zamora.

Se conoce el asunto, feo asunto que no se debe tratar de ocultar, desde el principio, desde el origen.

Tengo la sensación de que el diputado señor Molina tiene el famoso mapa de la corrupción bastante adelantado, aún a pesar de haber solicitado la colaboración de todos para su elaboración.

Es una forma democrática y humilde de no llevarse todo el protagonismo. Es cuestión de talante y de talento.

Ambas actitudes, no se porque, cotizan lamentablemente a la baja.

Hacía falta un profesor para elaborar tan difícil mapa y, mire por donde, un docente se ha encargado de ello.

Lo suyo está costando. Pero como todo aquello que requiere esfuerzo, está saliendo al detalle, a escala que se diría.

Con o sin colaboración espontanea, que lo publique de una pajolera vez para que aquellos accidentes (geográficos) que están en duda se confirmen y todos salgamos de dudas, no siendo que donde creemos que hay un cabo se ubique un golfo y erremos el tiro.

Aunque me da en la pituitaria que, por aquello de los pactos secretos y esas cosas, pactos nuevos han sustituido a aquellos viejos para que unos tapen a otros.


¿Lo sabrá el señor Molina? Supongo.

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