jueves, 16 de julio de 2015

Agustín García Calvo. Cimborrio Intelectual de Zamora

ZAMORAMIENTOS

EL CIMBORRIO INTELECTUAL

Agustín García Calvo sí necesita presentación... para ver si así, entre todos, logramos encasillardo.

Que él no quiera e incluso que huya de ello no nos prohíbe a nosotros jugar a lo contrario.

Lo que de él se va a decir es tan obvio que se teme haya sido dicho ya antes: Agustín es el Cimborrio Intelectual de Zamora.

Es la referencia de orgullo intelectual que se utiliza por esta tierra.

Y hasta tal punto se da esa categoría de emblema y exponente de la intelectualidad que ha conseguido que la relación de muchos respecto a sus exposiciones teóricas se mantenga, aunque sea dentro de un carácter incluso sadomasoquista.

En el ajedrez de la razón juega con las fichas del sentimiento (que son las negras, por supuesto) contra las fichas del orden.

Sin embargo, mueve las piezas a partir de estructuras mentales basadas en la lógica, desembocando así en una bella ¡contradicción de la vida!.

 Pero esa contradicción le refuerza, porque Agustín García Calvo es sobre todas las cosas un poeta vivo, o al menos así nos lo parece a algunos. Un poeta vivo, que se deja la vida en cada ficha que le comen, y también en cada ficha que come.

Son varias las razones para admirarlo, pero por la que más le admiramos muchos es ¡por vivir con pasión!.

 Hoy, en esta inauguración de la Universidad Libre de Zamora, estamos aquí expectantes,  esperando qué va a decir y por dónde va a salirnos, con un “rompan filas” o un “a formar”. Veámoslo.

El texto anterior fue —más o menos— la presentación que se hizo por mi de García Calvo en uno de los actos celebrados durante la ocupación del ex cuartel Viriato, pero sin duda alguna hace falta añadir algo.

La palabra cimborrio es un nombre común ( “cuerpo cilíndrico que sirve de base a la cúpula y sobre el que se apoyan...”), pero en Zamora ese término significa algo más, de la misma manera que la torre inclinada va unida por fuerza a la ciudad de Pisa, aquí el nombre de la ciudad sugiere la catedral, y ésta, por asociación de ideas, el de su célebre cimborrio.

En su haber tiene Agustín García Calvo el haber llegado a ser, para todos, el intelectual clásico, que por su soberbio y reconocido prestigio se enarbola como orgullo vivo y viviente de estas tierras; es por tanto el cimborrio intelectual de Zamora.

Incluso todo el mundo aspira a haber estado en alguna de sus actuaciones, se presume de conocerlo directamente o de haber sido testigo de cualquiera de sus anécdotas.

Y con tal fuerza arrasa que tiene hechizada a la gente, por eso, le entiendan o no, le sigan o no, les aburra o no, compartan lo que dice o no, adonde él va a hablar, allí van a oírle; en placer puro algunos, en placer sadomasoquista otros.

Seguro que él lo sabe y lo nota, incluso le han dado un premio que podría arremeter contra su talante, pero, oye, como si nada, y así se le pudo ver, sin subirse a ninguna parra, ir todos los martes a aquel cuartel a dar unos ejercicios de lectura y escritura en la «escuela superior de sabiduría popular» zamorana, y ello sin más premio que su satisfacción personal.

Por si alguien se anima, ahí va la propuesta: pasemos de admirarle, también, a quererle.

FRANCISCO MOLINA MARTINEZ . Publicado en El Correo de Zamora el 7 de Julio del año 1.990


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