martes, 14 de julio de 2015

Aprendamos de la Torre de Babel



LA ZAMORA DE BABEL 

Parece que tampoco Europa era la Tierra Prometida para Zamora, a pesar de los cánticos de sirena de los Fondos Europeos. Y es que se veía venir. A la fuerza había que sospechar de una unión de pueblos, en la que no se les propone, a estos pueblos, que hagan lo que de verdad une a los pueblos, el hablar la misma lengua.

Porque, conviene recordar la Historia Sagrada. y no porque sea sagrada, sino porque utiliza metáforas o parábolas que son pura sabiduría pagana popular, de puro sentido común.

Recordemos aquella tan genial de la Torre de Babel. Resulta que unos hombres endiosados de soberbia, decidieron llegar al cielo, morada de Dios, y para ello buscaron el camino más sencillo. Ese camino consistía en construir una torre gigantesca, que tirando hacia arriba, llegara a las nubes, "al cielo".

Tamaño pecado de engreimiento y soberbia debía de ser castigado por el Dios ofendido, y además, castigado al estilo divino y como dice el refrán: "Dios castiga, sin piedra, ni palo".

Dicho y hecho, y así Dios castigó a aquellos humanos endiosados a "hablar tantas lenguas" que no llegaran a entenderse. Y ocurrió, claro, pues ladrillo se decía de tantas formas diferentes que no se sabía si unos a otros se pedían ladrillos o picos o palas.

Por si esta historia fuera poco, es evidente que cuando en la antigüedad una tribu se topaba con otra, el principal estorbo y problema entre ambos grupos era que no hablaban la misma lengua.

Tan malo es no hablar el mismo idioma, o dicho en castellano, tan malo es no entenderse, que en los estudios obligatorios se exige aprender una lengua extranjera, e incluso los intelectuales más intelectuales recomiendan que se estudien dos.

Pero entonces, si es bueno, útil y trascendental para el trato de las personas el entenderse, (cuanta tontería hay sobre la diferencia de los pueblos simplemente porque hablan diferente), pues si es bueno el comunicarse, entonces decimos, la ONU debería, en un plazo de por ejemplo 50 años, obligar a que toda la humanidad hablara el mismo idioma.

Esa campaña, además de su beneficio inmediato, tendría otro añadido e imprescindible, supondría la alfabetización de esos miles de millones que aún no saben leer ni escribir y que encima es ese un colectivo fundamental de mujeres.

Respecto a la lengua materna (en realidad paterna), no se prohibiría pero como sería un lujo, quien lo quiera que se lo pague.

Claro que quienes no tengan problemas básicos y sólo los tengan de lujo, como se dice, defenderán el mantener la riqueza de la variedad o el no perder el encanto del francés, la turbulencia del griego o las ventajas de saber latín.

Sublime. Como sublime es que se proponga que a los alumnos (clientes a la fuerza) de Zamora se les enseñe también, el gallego.

Lo que faltaba para el duro, para el duro horario escolar, que si ya la Logse lo tomó por el pito del sereno, a favor de los profe-sores, ahora las contrarreformas para contentar a éstos, les mete una hora de clase más a la semana.

Santo Dios, pase que nos explotemos los unos a los otros pero dejemos a los chavalillos jugar.

Que esa es otra ventaja de que no haya que estudiar idiomas, que quedaría más tiempo para jugar o sea para no dar ni golpe ¿o eso es malo?

Paco Molina. Zamora. Publicado en La Opinión de Zamora a finales del siglo XX

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