viernes, 24 de julio de 2015

Mis palabras en el homenaje que me hicieron amigas y amigos en Zamora

((Hoy, un grupo de compas que han querido darme y aceptar mi amistad, que han querido darme y aceptar mi afecto, que han querido darme y aceptar mi cariño, me han hecho un homenaje junto al río. Era de noche y la temperatura parecía decaer hasta que fue vencida por la emotividad, las risas y su cálida compañía. Se lo agradezco infinitamente. Para todos y para quienes queriendo  no pudieron asistir, reproduzco aquí mis palabras de agradecimiento)).

 SOBRE MI HOMENAJE EN LOS TRES ARBOLES .

Esto es fantástico. Da uno el paso que le da la gana en su propio provecho, y encima te hacen un homenaje.

Infinitas gracias por el cariño que lleva dentro vuestra presencia y lo que me sabe de bueno veros aquí, conmigo. Acompañándome.

Aunque echo de menos algunas caras, y en concreto me refiero a, salvo que por razones de estas fechas tan veraniegas no hayan podido acercarse, me refiero en concreto a los propietarios de los medios de comunicación, que gracias a que había que acallarme, el pasado Presidente de la Diputación les forró de publicidad.

No importa, a lo mejor me están preparando otro y exclusivo.

Pero bueno, gracias a vosotros por estar aquí y gracias en especial a los promotores del homenaje por tirar de este carro, aunque creo que, por prudencia, deberían haber aplicado el Principio de Cautela, tan necesario respecto a cualquier político.

Con lo del Principio de Cautela me refiero a esa especie de cuarentena por la cual, entre lo que dice y lo que hace un político, hay que esperar a que un tiempo prudencial ratifique los acontecimientos.

Porque claro, yo dije que dejaba las instituciones, pero imaginad que al final, para las Elecciones Generales, ahí a la vuelta de la esquina, se presenta algo así como algo que se llame “AHORA EN COMÚN.PODEMOS”.

Y entonces, hay que buscar a un rojo para que se la juegue a las primarias contra el candidato rival, y vais y me elegís a mi que soy el único que se ha quedado sin un puesto de algo y que encima contra alguien que escribe cuentos para niños qué mejor que alguien que los escriba para adultos?, y le gano, y luego va Molina a las Cortes Españolas y diréis  y dirán: “Pero si dijo que dejaba las instituciones, el muy cabrón”.

No es que lo vaya a hacer, pero vosotros sabéis que soy muy débil, e incluso vosotras podríais comprobarlo a poco interés que pusierais.

Y claro, lo malo de los débiles es que, contra nuestro parecer, “caemos una y otra vez en el pecado”.

De veras que os agradezco mucho este detalle y más por el sin sentido que tienen los homenajes al estar yo en forma.

Aunque según la Teoría del Caos,  que últimamente pregono (todo ocurre de purita casualidad y carambola), este acto pudiera ser, sin pretenderlo, una consolación respecto a lo que dice el pueblo:

“Joder Molina, toda la vida luchando y ahora te quedas lejos del pastel” (la gente, aunque con cariño, lo expresa así).

Y esto me permite enlazar con lo siguiente:

Mi ex suegra, persona de suma inteligencia y por tanto enraizada en el saber popular, utilizaba un dicho de la calle cuando venían bien dadas:

“Hijas mías, si os va muy bien haceros las cojas”.

Y a eso me estoy acogiendo ante el acontecimiento sublime de la victoria y toma del bastón de mando de la Alcaldía de Zamora por Izquierda Unida.

Por eso ante el:     “Enhorabuena Molina, pero parece que eras tú el gafe”. No refuto. No me opongo. No rebato.

Me hago el cojo, porque incluso en lo acontecido, sigo con mi racha de suerte (suerte, que para cuando se acabe no creo estar preparado).

El triunfo en el Ayuntamiento es más de lo mismo en mi buena fortuna (vivo mejor de lo que merezco, y lo que tengo se lo debo a la suerte. Teoría del Caos).

Para mi ese éxito, el triunfo en la capital, es un broche de oro a tanta lucha:

Lucha que va desde el abismo de la mirada de los ojos desamparados de Gabriel (Guijosa) cuando en la rampa del Clínico, saliendo de allí al saber desahuciada su vida, él, casi a ras de suelo, tumbado en la camilla, sentía las maniobras de los camilleros para subirlo a una ambulancia, y con mirada de demoledora angustia buscó la mía, y sin poderme hablar entendí que me dijo: “¿A dónde me llevan?”.

Lucha que va desde ese abismo a la cima del triunfo de estar con la gente, junto a su viuda Lourdes, en la Plaza Mayor, el día de la votación de la Alcaldía. Gritando los dos sin saberlo el otro.

 “Gabriel tú también nos llevaste: A la victoria compa a la victoria, con efecto masa incluido, amigo querido. Tú y tantísima gente más”.

Desde esa tristeza que está ahí y no se va, a esta victoria que está aquí y no se irá. En toda esta lucha, que fue parte de mi vida, hacía falta un broche, el triunfo en Zamora, que para mi ha sido de oro.

Si alguien me conoce sabe que no es que  dijera que me iba porque no sabía lo que iba a pasar. Lo sabia (en la medida que se saben estas cosas). Y por eso os aburría con un “si vamos unidos aseguramos la Alcaldía”.

A mí me salían las cuentas, no por saber más, sino porque las hacía. E incluso yendo solos lo repetí y discutí en mil lugares, como Marx manda, que estábamos luchando por el concejal nº 7 y luego a rezar para ver quien ponía los otros 6.

Por tanto me alejo de las instituciones feliz, máxime cuando me siguen confundiendo y considerando Alcalde muchos,  y ya me han pedido (rigurosamente cierto) que acabe con la plaga de cucarachas que asola Zamora, y que declaremos a los perros como  animales NO racionales, y que por tanto paguen un impuesto de circulación.

Os digo que a mi estado natural de felicidad se une vuestro cariño que aquí veo y disfruto, y la vanidad que me produce el verificar que gran parte de mi estilo (por algunos tan discutido) lo habéis hecho vuestro.

Que no en vano, oí con gran regocijo y satisfacción contenida, que dos exponentes del ala más seria de IZQUIERDA UNIDA de Zamora, dijeron en sendas ruedas de prensa, mítinis y reuniones de consulta, que nos presentábamos a las elecciones al Ayuntamiento de Zamora con dos programas: “Uno para  Gobernar y otro para hacer oposición”.

Sublime. Ni yo lo habría superado.

Siento haberos contagiado el estilo compas, pero no lo hice con mala idea, que a mí me parece bueno, y en todo caso, en cuanto que complementario, excelente.

Bueno, y lo excelente será que vaya acabando…..

Me quedan 30 años de vida. Y he oído que sin estar en las instituciones también se puede pasar bien. Por tanto simplemente cambio de infantería a marina, pero en el mismo ejercito (revolucionario), en la misma guerra (esta que llaman de Clases) y con el mismo fin (que ganen los parias).

Es pues una elección libre que no merece homenajes, aunque sentir vuestro afecto, vuestro cariño, vuestra proximidad, es algo tan rico que bendita la hora en la que tomé esta simpática decisión (que por cierto no pretende ser ejemplar).

Una vez más mi agradecimiento que se cristaliza en que:

Si siempre me tuvisteis a vuestra disposición ahora más, si nunca os iba a olvidar ahora menos.

Y salud que hermosura sobra.

Paco Molina. Merenduero. Rio arriba. Zamora 24 de Julio del 2015

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