domingo, 9 de agosto de 2015

DON EMPRENDEDOR VALIENTE Y AUDAZ

DON EMPRENDEDOR VALIENTE Y AUDAZ

Hablamos de una persona que  para ganarse la vida decide montar un negocio. Para ello busca juntar un dinero y lo consigue.

Con ese dinero pone en marcha una empresa convirtiéndose así en empresario. No obstante, como su negocio es sumamente pequeño, él pasa a ser el único trabajador de su empresa.

Estamos pues ante lo que técnicamente se conoce como un autónomo en España, y en Cuba un “cuentapropista” (trabajador por cuenta propia).

Y esta mención a Cuba tiene su importancia pues dibuja mejor de qué tipo de persona hablamos: de un trabajador por cuenta propia, más que de un empresario, ya que sólo en el inicio del negocio, al poner el dinero, lo fue.

Que se trata de trabajadores por cuenta propia es algo tan evidente que antes los sindicatos especificaban que sólo admitían como afiliados a los trabajadores por cuenta ajena.

Supongamos ahora que tenemos ya en marcha el negocio de Don Emprendedor Valiente y Audaz (en adelante Don Evya).

Trabajando de Sol a Sol consiguió vender un producto que tuvo gran demanda. Tanta que pronto se vio desbordado por el número de clientes, presentándosele esta duda:

“Es verdad que con lo que gano puedo vivir muy bien, pero qué pena desperdiciar tal potencial de ingresos. ¿Qué hago, sigo trabajando yo sólo o contrato otro empleado?”, se dijo Don Evya.

La respuesta fue clara porque el dinero es goloso. Contrató a otro trabajador.

Y decimos otro porque como ustedes han visto el negocio iba bien porque Don Evya era trabajador y lo trabajaba bien; no pintando nada en el asunto que hubiera empezado siendo empresario al poner el dinero.

En consecuencia si numeramos a Don Evya como trabajador nº 1, vemos que gracias a su “trabajo” el negocio funcionó y pudo contratar al trabajador nº 2.

Con dos trabajadores la empresa produjo aún más y más dinero, como sospechó Don Evya, así que optó por contratar a un tercer empleado, el trabajador nº 3.

Y así sucesivamente, como si fuera Don Inditex, llegó a tener miles de trabajadores.

Siendo entonces la pregunta ¿Quién creó los puestos de trabajo e incluso la riqueza de Don Evya?

Obviamente, hemos visto que cada trabajador generó las condiciones para contratar al siguiente. Don Evya, en la medida que trabajó bien (era buen trabajador pero “trabajador” al cabo) originó tales ventas que necesitó contratar al nº2. Y éste,  junto con el nº 1, aumentaron el negocio hasta hacer bueno el contratar al trabajador nº 3. Etc. Etc.

Es decir, los trabajadores crean la riqueza del empresario, y los puestos de trabajo de sus compañeros, aun sin saberlo. Si Don Evya no hubiera contratado al nº2 no hubiera visto multiplicar su dinero tan rápidamente.

Esa es la génesis del empleo y la riqueza, en la sociedad capitalista. He dicho (lo que han dicho otros de otra manera).

Paco Molina. Zamora. 10 de agosto del 2015


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