jueves, 21 de enero de 2016

CONTRA LA CORRUPCIÓN

CONTRA LA CORRUPCIÓN

Como responsable de comunicación e información de Izquierda Unida me dirijo a Vd., y a botepronto, para comentarle algunos aspectos del editorial que este diario tituló “Moralidad pública”.

A modo de anécdota, le diré que la gente que no leyó el texto y sólo vio la cabecera ha creído que se trataba de una cruzada cuaresmal.

NO; si la Coordinadora Cívica escogió el nombre de Contra la Corrupción fue para dejar las cosas claras.

Y claras hay que dejar otras cosas: En el citado editorial se aplaude la iniciativa pero se lamenta que miembros de IU estén en el proyecto “manejándolo”.

Después se hace un análisis que, resumiendo, viene a decir:

Los de IU son pocos y por eso se escudan en asambleas de muchos.

Y lo dicen Vds. en un tono como si fuera pecado.

Precisando: 
1. Somos pocos (pero crecemos).

2. Como somos pocos, somos insuficientes para luchar contra los poderosos.

3. Solo hay una forma de que los débiles se sacudan los abusos de los fuertes: uniéndose.

4. Por eso buscamos unirnos con más grupos y personas siempre.

Ejemplos: Nos unimos, con quien quiso, contra la supresión del tren, la carretera atravesando la ciudad, el cementerio nuclear, la permanencia en la OTAN, la falta de respeto ecológico de Iberduero, la desmesurada subida de tasas del Ayuntamiento zamorano y, ahora, contra la corrupción en política.

Hay más: cuando seamos muchos, estaremos en más sitios y siempre pidiendo y dando ayuda, porque el resto ya lo sabemos, el pueblo desunido siempre será vencido.

Respecto al termino “manejar”, un detalle: estamos deseando que surjan coordinadoras con tanta gente que nos podamos  limitar a aplaudir a los que tiren del carro.

Porque, hasta hoy, si algo ha podido equivocar al editorialista ha sido que confundió a quien maneja el carro con quien tira de él.

Y, hasta hoy, quien manejó el carro fue la asamblea de la coordinadora correspondiente.

Los miembros de IU —cuando no quedaba otro remedio— se han limitado a tirar del carro como burros, lo cual (al menos ante nosotros mismos) nos honra.

Francisco Molina Martínez. EL Correo de Zamora. Años 80 del SXX

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