lunes, 11 de enero de 2016

LOGSE O MUERTE

LOGSE  O  MUERTE

¿Qué gracia tendría el derecho de pernada si fuera obligatorio? Ninguna.

Y ello por una razón sencilla, si un derecho es obligatorio (derechos forzados) se convierte en un deber.

Algo tan evidente se oculta para poder abusar de la gente dándole deber por liebre,

Por otro lado, resulta que sabemos que en otros países explotan a los niños haciendo que piquen piedra desde los 9 años o que trabajen en minas desde los 10 o que se prostituyan sin edad.

Mientras que aquí nos consideramos dioses porque no solo no les tratamos mal, sino que encima les damos el derecho a la enseñanza (y les tratamos tan bien que les damos ese derecho a la fuerza haciendo la enseñanza ¡obligatoria!...)

Pero eso, no deja de ser una mentira piadosa_ Veamos.

Sin discutir que indudablemente entre tener que estar 30 horas empupitrado y 5 estudiando (o sea 35 horas semanales sin ley) y estar cargando piedras (preciosas o no), es menor mal el primero.

Pero no nos engañemos, la enseñanza es obligatoria por el bien... del profesorado, que así se garantiza clientela en abundancia (cuanto darían los dentistas porque esa revisión anual que recomiendan, también por nuestro bien, fuese obligatoria por ley).

Naturalmente que esto suena fuerte, o sea difícil de creer. Pero fijemos un poco más.

Si usted cree que lo bueno se tiene que dar por la fuerza, en este caso de la enseñanza, reconocerá conmigo, que lo que se debería aprender por parte del forzado sería lo mínimo imprescindible.

Pero no, una vez decretado el negocio de la enseñanza obligatoria (negocio para profesores, editoriales, iglesia, libreros, academias, e incluso padres... que se descargan de las criaturas) acto seguido se puede observar que cada sector corporativo tira de la manta para su lado.

Hace años propuse, como profesor de Matemáticas, que compusiéramos un himno de la asignatura.

El motivo era defender ésta respecto a otras, ya que se veía venir (y vino) la lucha de unas materias respecto a las opuestas (las letras contra las ciencias, las filosofías contra las tecnologías, los latines contra las músicas, las religiones contra las éticas,...).

El himno de las Matemáticas más o menos podría ser así, con la música militar de turno:

"Las Matemáticas, son ciencia pura, las Matemáticas sí dan cordura, ininteligibles pero imprescindibles".

Naturalmente cualquier gremio de cualquier área o compendio de saberes, puede, y debe hacerse su himno.

Si no se creen esto de que aquí subyace una disputa del cliente obligatorio, fíjense en que ha acabado la batallita Logse-No (que me ha quitado horas de clase), Logse-Si (que me ha dado horas de clase).

Pues ha acabado en que el Gobierno, para tratar de contentar a todos (y no perder votos); les ha metido más horas de clase a los alumnos!

Puesto que se dejan, explotémosles.

La razón por la que a la enseñanza obligatoria se le llama derecho y no deber (como corresponderla al ser un derecho a la fuerza) es obvia. Si a alguien se le da un derecho, cuanto más se le de mejor para quien lo recibe y a callar.

Y así, si al infante le damos el derecho al segundo idioma, o si le añades el derecho a las segundas matemáticas o el segundo latín o la tercera filosofía o el cuarto lo que sea, mejor que mejor, y todo al grito de mas derechos que es la guerra.

Que encima se le dan gratuitos. Así que a tragar, estar agradecidos y chitón.

Sin embargo si se dijera que el estudiar a la fuerza es un deber, como es, ya veríamos cómo los interesados pedirían que no les carguen de demasiados deberes que eso es injusto... y se defenderían.

Para su divertimento observen lo que dicen los pro-Logse (dicen que todos los niños deben aprender lo mismo, pero que aunque no lo aprendan porque no dan abasto, no pasa nada con tal de que sea mucho lo que no aprendan. pero que sean muchos los profesores).

Y mientras, los anti-Logse consideran que esta trae la indisciplina y por tanto el caos, pero asignaturas, cuantas más mejor, por el bien de la Patria.

Traducción: también quieren que haya muchas asignaturas.

Se enfrentan pues dos sectores corporativistas en el un campo de batalla, donde, como en todo, los soldaditos que sufren, se amargan y se ven domesticados, son los que hacen la guerra a la fuerza, en este caso los niños y niñas.

Y no se dan cuenta ambos ejércitos corporativos que esa in-disciplina que crece en las aulas, las calles y las casas es el run-run de la rebelión de los esclavos, que intuyen que se les está explotando, como consumidores forzosos, y encima para nada.

Pero como el sistema aguanta, se amplía el negocio, y ahora ya nos venden que ni los adultos se van a librar que para eso, para vivir de otros, se está vendiendo lo bueno que es la formación continua para toda la población. 

Dios mío...


FRANCISCO MOLINA. La Opinión de Zamora. 21 de Junio del 2001. Imperecedero

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