sábado, 16 de enero de 2016

EN RIGOR: DIMISIÓN

EN RIGOR: DIMISIÓN

En el penúltimo Pleno del Ayuntamiento de Zamora, Izquierda Unida ha pedido la dimisión del Alcalde.

No ha sido una petición hecha en el vacío o simplemente para mostrar una oposición radical.

Ha sido una dimisión solicitada desde el rigor que da el estudio de los asuntos municipales y desde la constatación evidente de que quien aún es alcalde no duda en servir antes intereses de su partido que los de la ciudad.

Todo esto se confirmó con su propuesta de firma del “último" convenio para que se produzca el traspaso (de la ocupación) del ex cuartel Viriato desde el Ministerio de Defensa al de Educación.

Dicho convenio contenía frases y conceptos que indicaban bien a las claras que con su firma se pretendía únicamente "poner de rodillas" a toda una ciudad, que en su día descubrió que los terrenos eran de ella y que en su día dio una lección de coraje y determinación.

Precisamente de aquella lucha y victoria surgió un convenio según el cual el MEC pagaría a Defensa 800 millones, mientras la ciudad no pagaría nada.

Bueno, pues el nuevo convenio, el convenio de la traición, avalado por el alcalde y votado sólo por su grupo de Gobierno supone firmar y aceptar:

1.- Que aquel convenio de la victoria de 1990 no se cumplió por culpa del Gobierno pero que no pasa nada.

2.- Que los terrenos del ex cuartel Viriato eran de Defensa; lo que deja en ridículo a Zamora ya que era precisamente porque eran de la ciudad por lo que surgió la indignación ante el hecho de que nos los quisieran cobrar.

3.- Que al final la ciudad ha de pagar a Defensa 260 millones en forma de solares.

Es éste un hecho de gran importancia para entender que el convenio del que se habla es un convenio traicionero que busca la simple y mera burla de una ciudad y provincia.

Veamos por qué: Supongamos primero que el gobierno de Felipe González no tuviera mala fe y simplemente el problema estuviera en que le faltaban 260 millones, millones que tendría que poner el Ayuntamiento.

De ser así, ¿era necesario un convenio que reflejara en otras partes cuestiones que ofenden (como los puntos 1 y 2 de este escrito)?
Indudablemente no, lo que ocurre es que se pretendía se firmara "la rendición de Zamora".

Pero hay más; ¿realmente se cree alguien que no tenía el Gobierno de dónde sacar 260 miserables millones (de pesetas)?

Véase:

 Según el convenio de la traición, Defensa, va a recibir los 800 millones así: 

 El MEC le dará 100 en 1994, le dará 217 en 1995, y le dará otros 217 en 1996.

No le costaba nada, pues, dar 260 en 1997 (piénsese que 260 millones en los presupuestos del Estado es menos de lo que le cuesta at Ayuntamiento estar suscrito a la revista "Man").

Pero no, para no reconocer su derrota ante el pueblo de Zamora (todo esto lo están haciendo a rastras, debido al acoso de toda la lucha de los últimos meses), se inventan lo de los 260 millones que ha de dar el Ayuntamiento en terrenos.

En terrenos tan del extrarradio que seguro que en 1997 Defensa aún no habrá podido hacer "el negocio que pretende para comprarse cuatro tanques".

Todo esto, el convenio de la traición, con ser gravísimo, no es lo único que motiva que IU pidiera y pida la dimisión del alcalde.

Lo que hace necesario que dimita es la confirmación de que no trabaja para la ciudad con los criterios de su partido, trabaja para su partido con los criterios de su propio interés.

Lo único que ha hecho el convenio de la traición es completar un rompecabezas, cuyo dibujo demuestra que el alcalde ha jugado en este tema siempre "a la contra" (en contra del interés ciudadano mayoritario).

Así se explica que en 1990, entre las 25.000 personas que estuvieron en el cuartel él no estuvo.

Así se explica que en 1990 durante el encierro en el cuartel, él saliera en los telediarios nacionales tratando de desactivar la protesta.

Así se explica que jamás haya estado en ningún acto reivindicativo en favor del campus; ni siquiera en mesas redondas institucionales.

Así se explica que cada vez que había convocada una manifestación  o acción para reivindicar el cuartel, él saliera dan-do por buenas las falsas promesas del Gobierno o inventándose algunas propias, también falsas.

Por ejemplo, antes de la última manifestación, dijo que el Ayuntamiento recibiría la Escuela de Magisterio, cuestión que no figura en el convenio, ni consta en parte alguna.

Así se explica que cuando él se entera (hace meses) de que el Gobierno de Felipe González (PSOE) ha decidido no cumplir su propio compromiso de 1990 de que el pago total lo haría el MEC a Defensa, y que ahora por contra se le va a pedir a la ciudad dinero, no haya reunido a todos los miembros de la corporación para ver qué hacer ante una novedad tan sorprendente.

Como alcalde tenía la obligación moral de comunicar lo que se estaba fraguando puesto que afectaba a la institución.

Quedan ahora muchas más cosas "por explicar", dejémoslas en el tintero, pero salga a la luz otra evidencia.

No es que IU crea en el nacional-localismo, según el cual el bien de una ciudad es evidente y solo cabe seguir un camino.

En absoluto, hay más de un camino. Pero en este caso: la necesidad imperiosa de un campus para Zamora no ofrecía discusión.

Era una lucha a la que le obligaba el pueblo a su alcalde y el la entorpeció, a pesar de que ponerse en cabeza de los que representa no iba, en este caso, contra su (presunta) ideología ya que socialismo es que los cuarteles se transformen en escuelas y que los gobiernos den dinero a los territorios pobres pidiéndole el sacrificio a los territorios ricos.

No podía pues el alcalde alegar problemas de conciencia para estar en este bando, el de la ciudad, en la lucha contra un Gobierno que se oponía a lo lógico.

Sin embargo, optó por ser, en vez de alcalde de Zamora el cómplice de Felipe González... por eso debe dimitir y ellos lo saben.


FRANCISCO MOLINA.(*) Concejal de IU. El Correo de Zamora. 4 de Julio de 1994

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