lunes, 9 de noviembre de 2015

3 en 1

                                            3  en   1

Tranquilidad. Esto no va de la Santísima Trinidad.

CUÑAOOO. Andaba preparando un trabajo, por lo que consulté un diccionario, encontrándome con la siguiente definición: Cuñado: Dícese de quien si tu te compras un coche de potencia X y precio Y, él se lo ha comprado a mitad de precio y con doble potencia. 

Otro sí, se denomina cuñado a quien  es capaz de comprar un piso mejor que el tuyo y más barato. Femenino: “cuñada: Usándose esta forma para designar a quien mientras tú estas ayudando a hacer la comida para todos, ella se está pintando las uñas en la hamaca que hay junto a la piscina.

AGUJERO NEGRO. En Zamora capital hay un “agujero negro”. Aclaremos que es eso. Como ustedes saben, si salen a pasear por la ventana se pueden matar. Eso es porque los cuerpos pesan. Lo que pesa un cuerpo tiene que ver con el planeta en el que vivas; así, si estás en la Tierra pesas lo que pesas, y si estás en la Luna, aunque estés igual de gordo, pesarás menos. Ello se debe a que la Luna es más pequeña que la Tierra. En Saturno, que creo recordar es más grande, pesarían más hasta los delgados.

Un planeta atrae tú cuerpo con más fuerza cuanto más masa tiene él. Pues bien, hay estrellas- el Sol es una estrella-que tienen tal cantidad de masa que allí todo pesa muchísimo, tanto que cualquier cosa que tiras para arriba cae- no pasa eso en la Tierra, que si lanzas un satélite con fuerza suficiente puede escapar a la atracción terrestre-. Esos planetas que atraen todo con tanta fuerza se llaman “agujeros negros” por lo siguiente: Resulta que la luz, aunque no lo parezca, también tiene masa- como una modelo muy delgada- y entonces la luz que llega a ese planeta, que tras rebotar debería salir despedida (y eso es lo que nos permitiría verlo), pues no puede escapar, sino que “cae por su propio peso” sobre esa estrella, con lo cual no la vemos . Es por eso que se llama “agujero negro”.

Bueno, debes saber que tus ojos bonitos se ven porque la luz se rebota en ellos; por eso, cuando estás a oscuras, por bonitos que sean, no los ve nadie.

            Aclarado esto, diré que en mis innumerables horas luchando por Zamora en la calle de Santa Clara, he observado lo siguiente: la cantidad de personas que pasan por la Plaza de Hacienda es muy superior a la que lo hace por la del Gobierno, y eso que ésta tiene cerca el mercado. Es como si el flujo tremendo que va desde la Farola, calle principal abajo, de repente, tras pasar la plaza de Hacienda, se esfumara. Ante este fenómeno, tal vez por mi formación científica, di en investigar el asunto. 

Al principio sospeché que el personal “desaparecía” en Correos, por lo que establecí el correspondiente servicio de vigilancia. El resultado fue infructuoso. Seguí con mis trabajos de laboratorio y hoy puedo decir, sin margen a la duda, que en Zamora hay un agujero negro, es decir un lugar donde “se esfuma la gente” atraída por una fuerza superior, se trata de ZARA.


BRUJAS. Y hablando de comercios. Pasada la Plaza Mayor hacia la Catedral, junto a la librería Semuret-antes llamada “La Religiosa”, posiblemente por que vendía el pan de las hostias-, hay una tienda de las de todo un poco, que se llama “COSAS DE AQUÍ”. 

Lo curioso es que en la puerta tiene dos brujas bastante brujas. Pues bien, dado que cuando voy a una ciudad que no conozco, si oigo hablar de las “cosas de allí”, pienso que se trata de lo que es típico de esa tierra, deduzco que los cada vez más numerosos turistas, al ver dicho establecimiento y exposición, pensarán que las zamoranas se pasean con una escoba entre las piernas y son más feas que Picio. 

Que ante esto ningún colectivo haya dicho “esta boca es mía”, resume perfectamente la apatía zamorana. Salvo que el mensaje sea: Parece mentira que las instituciones no den una a derechas, siéndolo, eso es cosa de brujas, eso son “cosas de aquí”.  

FRANCISCO   MOLINA. En el año 2004

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