sábado, 28 de noviembre de 2015

PSICOLOGÍA POLÍTICA

PSICOLOGÍA POLÍTICA

Lo peor no es que se hayan pasado los tiempos en que se consideraba necesaria una revolución (algo que acelerara la evolución natural de las cosas para hacer una sociedad radicalmente distinta); lo peor no es que no estén ahora los tiempos para ninguna revolución, lo peor de todo es que en la izquierda hay "demasiadas y bien colocadas personas" que no quieren ninguna revolución, no quieren que nada cambie, no son solidarios y temen el sacrificio que puede suponer "el repartir".

No obstante no se está hablando de esos que como dice el chiste son de izquierdas porque razonan:

"Con lo que tengo y con lo que me toque del reparto...".

No se habla de esos. Se habla de esas otras personas que han llegado a la orilla izquierda del río de la historia en la balsa de los "traumas de la adolescencia".

Hay personas, en la izquierda, que no están en ella por razones positivas (que les atraiga luchar por algo hermoso y necesario), sino que están por razones negativas (por reacción contra imágenes, sensaciones y fobias que se generaron en sus mentes cuando crecían).

Son gentes que de pequeños y no tanto, envidiaron (e hicieron bien) al hijito de papa que tenía coche, al empollón repelente y chivato, al vago y torpe que a trancas y barrancas (y a enchufes) acabó unos estudios que ahora le permiten vivir como Dios.

Se podía seguir la descripción de los mecanismos que generaron una antipatía profunda (casi odio) contra esos "compañeros a la fuerza" (por estar en el mismo curso, o en el mismo instituto, o en la misma carrera o en la misma ciudad,...).

Después, pasados los años, los dolidos por esa envidia, apostaron por ponerse "en la izquierda"; mas por estar contra aquel compañero de derechas o que se intuía de derechas o que su familia era de derechas, que por otra cosa.

Estos "izquierdistas reaccionarios" (reaccionarios porque son fruto de un acto de reacción contra unas personas y no de una acción en favor de otras que necesitan ayuda) suelen tener estudios, cultura y valía personal, por lo que en su vida no tienen mayores problemas y por lo que en sus organizaciones de izquierda han llegado a cabecillas o sub cabecillas.

El problema para la izquierda está en que esta especie de político no quiere cambiar nada, sólo quiere gobernar (donde sea, en cualquier escalafón del poder) para demostrarle al mundo que él "es mejor que fulanito" (que él es mejor que aquel  hijo de papa").

Y como no quiere cambiar nada, (incluso es alérgico a la revolución de las cosas) acaba, cuando tiene el poder, defendiendo "lo mismo que su rival de adolescencia".

La inmensa mayoría de estas personas están dominando el PSOE (no hay más que ver que hasta estudiaron en las mismas universidades del extranjero que sus rivales del PP), y por eso actúan como actúan y defienden lo que defienden.

Incluso es fácil explicarse que hayan llegado a la delincuencia en casos como el GAL (el GAL era delincuencia porque secuestraban y mataban sin respetar la presunción de inocencia —estado de derecho— ni del secuestrado, ni del muerto).

Estos izquierdistas reaccionarios debieron decir seguramente al llegar al poder: "Venimos dispuestos a acabar con el terrorismo" (de lograrlo serian ellos mejores que sus antecesores y rivales de derechas).

Y tal vez algún experto les debió indicar: "Es difícil acabar con el terrorismo salvo que se le ataque en la retaguardia; aunque claro eso es ilegal”.

Pero daba lo mismo, ellos eran mejores que los otros y lo iban a demostrar por las buenas o por las malas.

Hay también en IU izquierdistas reaccionarios. Estos, los otros y los de más allá, son detectables porque su fobia contra sus "envidias de juventud”, les lleva a preferir cualquier incongruencia con tal de que no ganen "sus rivales intelectuales", y así: si hay que olvidarse de los trabajadores, se olvidan; si hay que apoyar al gobierno que dijeron hace unos meses que era abominable (PSOE), lo apoyan; si hay que hundir o dañar a la izquierda rebelde y real para que, según ellos, "no ganen sus rivales de adolescencia", la hunden.

Sus filias y sus fobias, sus simpatías y sus antipatías les llevan a decir que hay un peligro tremendo en que gane el PP y apuestan entonces por el PSOE.

Pero sólo quieren resolver su anhelo personal e intimo.

A ellos el PP no les va a suponer ningún problema económico, ninguno.

Olvidan, porque están ofuscados, que la tragedia, para el pueblo llano, para el pueblo trabajador, está en que votarán, ellos, los trabajadores, a otro partido que les engañará y les dará el mismo "jarabe de palo" que les está dando el PSOE.

Pero la ventaja de la democracia y la enseñanza de la historia está en que no siempre se va a poder estar burlando a la gente y alguna vez votarán, hartos del PP y PSOE, otra cosa.

FRANCISCO MOLINA. Publicado en La Opinión de Zamora el 27 de Febrero de 1995


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