viernes, 23 de octubre de 2015

Deudas como agujeros negros

CUATRO MIL MILLONES

Dicen que Zamora “la bien cercada” debe -vía Ayuntamiento-cuatro mil millones de pesetas, o sea que Zamora es «la bien cercada de hipotecas».

Falta hacer una auditoria exhaustiva que dé la cifra exacta de la deuda, que por su volumen es un «agujero negro» típico.

Un «agujero negro» (a ver cómo se lo puedo contar sin que eche a correr) es una estrella que lo atrae todo hacia sí misma con tal eficacia que nada se le escapa.

Piénsese en el planeta Tierra, no es agujero negro porque si se lanza un cuerpo (los cohetes espaciales) con suficiente impulso hacia arriba, la fuerza que adquiera puede llegar a superar a la de su peso y «salirse» al espacio escapando de la atracción terrestre.

A los astros que son agujeros negros se les llama así porque son tan bestias que atraen hacia sí mismos incluso la luz (la luz pesa, aunque no lo parezca) con lo cual se les ve como si no tuvieran luz (o sea no se les ve),vamos, como si fueran linternas que alumbraran sólo hacia su propio interior.

Un agujero negro es pues un planeta al que si llegas en una nave ya te puedes ir comprando piso en él porque no vas a poder escapar ni montado en un rayo de luz.

Pues así está el Ayuntamiento de la ciudad y por ende la ciudad, aprisionado por una deuda que todo se lo traga.

Ya se tragó al alcalde que la originó (sigue de concejal y pudo repetir bastón de mando. pero tiene pánico al torbellino económico), al actual se lo está merendando con concejales afines y todo, y la oposición electa, para evitar el vértigo de la caída, hace su trabajo municipal por teléfono (sin salir de casa, piensan, no caerán en el agujero negro).

La ciudadanía cada vez más fresca (no en el sentido de los señores que la embargaron) y viva, aporta ideas que ayudan a resolver el problema ( ¡Todo tiene solución hasta la muerte!)

Así, por si un lado se apoya al Tercer Mundo pidiendo que dichos países no paguen la pavorosa deuda externa; bastaría considerar la idea de presentar un certificado de «tercer mundo» u entonces también esta deuda quedaría saldada.

Otro plan, éste para atraer turistas, consistiría en establecer un premio (no en metálico, claro) para aquella persona, familia o grupo de personas que viniendo a visitar esta villa encuentre entre lo realizado los cuatro mil millones, porque, todo sea dicho, si la deuda es mala peor aún es no saber dónde está ese dinero.

Buscar por la ciudad donde está metida esa porrada de millones puede ser una fuente de ingresos para la Casa Consistorial y un placer para los turistas.

Ah! Y no vale decir que los cuatro mil millones se invirtieron en el cimborrio catedralicio, que eso ya estaba hecho de antes y amortizado.


FRANCISCO MOLINA. Publicado en El Norte de Castilla el 29 de Marzo de 1990

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