LAS
“ÚRSULAS”
Antes, en todos
los estudios había unas asignaturas más
conocidas por «las marías» que por su nombre de pila académico.
Solían ser esas asignaturas que se aprobaban «por la
cara» y que uno, afortunadamente, podía presentar en casa como éxito numérico
en el fatal balance entre aprobados y suspensos.
Posiblemente el
nombre les venía de las célebres tres Marías, aquellas mujeres que siguieron a
Jesús El Galileo en todo su calvario, y demostraron, no sólo su bondad, sino
que más bien eran unas buenazas.
Las «marías» en
bachillerato solían corresponder con las oficialmente llamadas: educación física, música, religión, hogar y
las innumerables EATPS.
Coincidía que el
profesorado de estas asignaturas (los de las citadas en primer lugar) era
diferente al restante, mas no sólo en cuanto a características y condiciones
técnicas, también lo era en cuanto a la consideración que el Ministerio les
daba, consideración que no era otra que la de «maríos» (de María no de Mario)
Es decir, eran como
profesores de relleno lo mismo que las asignaturas que daban.
Hoy, la gimnasia, la
música y el hogar son consideradas como facetas útiles en la educación de niñas
y niños, de adolescentes y adolescentes, de ciudadanas y ciudadanos.
Todo eso, más alguna
otra cuestión reivindicativo/sindical, hizo que la situación del profesorado
encargado de estas materias fuera resuelta de manera más justa y lógica “dignificándolos”.
Hasta aquí todo
bonito, pero... lo insospechado, los expertos en estas materias (no todos, por
supuesto) de repente se han encontrado “extraños” en su nuevo y mejor fuero
(situación laboral) y como si no se creyeran lo ocurrido, o lo que es peor,
como si no creyeran en las materias que imparten han reaccionado así:
“Puesto que ya no me
tratan como profesor de asignatura-maría debo hacer que mi clase sea una
cátedra de postín”.
En consecuencia,
como “si ni ellos se creyeran la situación” han tomado una postura de compensación
psíquica que no tendría mayor importancia si no se estuviera volviendo contra
el alumnado.
Porque claro, ¿cómo
se suele dar “pote” a una asignatura?
Exigiendo y
suspendiendo..., y así se da el caso de que en gimnasia, no sólo se educa
fisicamente a los matriculados, también se les exige “teoría” (¿medidas de un
campo de fútbol); en música, no sólo se les familiariza y pone en contacto con
los diversos estilos, también hay teoría, y así resulta que saberse la vida de
Chopin educa el oído.
En hogar (por
cierto, ¿por qué no se hace obligatoria para chicas y chicos?) hay, pues, que
suponer que no sólo se enseña a hacer un huevo frito, sino que se
metafisiqueará sobre quién fue antes si el huevo o la gallina.
Moraleja: Ya no hay
asignaturas «marías»; las que antes lo eran son ahora tan antipáticas como
cualquier otra, son las «úrsulas».
FRANCISCO
MOLINA MARTÍNEZ (Profesor y escritor).
Publicado
en El Norte de Castilla el 27 de Junio del 1989
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