jueves, 22 de octubre de 2015

LA POLÍTICA

LA POLÍTICA

Tanto la política como la pornografía son dos cosas de las cuales las gentes suelen decir que pasan y desprecian, pero en el fondo son también asuntos que más o menos, menos o más, turban.

Pasar de política es un lujo que en cuanto uno se descuida se paga caro, ¡como todos los lujos!

El IVA que hay que pagar por dejar de lado la política es elevado, porque suele ser un IVA de un cien por ciento de lamento.

«IVA todo tan bien...».

Porque realmente es imposible pasar de la política y por tanto de «los políticos», y es imposible ya que, suponiendo que alguien se niegue a hablar de política, se niegue a leer sobre política, apague los informativos al llegar a la política, insulte a los políticos, etcétera, etcétera, etcétera, al final de todo ello ¡no ha podido pasar de política!

Nace y al ir sus progenitores a ponerle un nombre se van a encontrar que a lo peor no pueden llamarle Genghis Khan García García porque unos políticos han establecido ciertas normas sobre el santoral.

Crece y a la hora de ir a la escuela resulta que la edad en que es obligatoria la deciden los políticos.

Si se enamora y no quiere tener hijos, en ello va a influir lo que los políticos hayan decidido sobre métodos anticonceptivos, aborto, vivienda y más.

Buscar trabajo y encontrarlo o no, va a estar condicionado por la política económica que impere en el país, cuestión que deciden los políticos.

La jornada de trabajo si lo encuentra o el subsidio si no, lo mismo.

La mili, mole o no mole, también pasa por el filtro político. La edad de jubilación, las pensiones, el horario diario, etcétera, etcétera, etcétera.

Se puede tener la ilusión de que «se pasa de política» como se pueden tener otras ilusiones, pero la realidad es cruda, no hay otro remedio que pringarse de política.

Puestas así las piezas en el tablero, ¿qué es mejor, moverlas tú o que las muevan por ti?

Claro que se puede argumentar, «es que a mí la política me da asco, todos los políticos van a lo suyo, todos son iguales».

¡Pues no lo consientas!

Baja tú a la arena política y ya no todos los políticos serán iguales.

Lo que ocurre a veces no es que los políticos sean iguales, es que los que son iguales son los ciudadanos que siempre votan lo mismo.

Por otro lado. No votar es rendirse.


FRANCISCO MOLINA. * Profesor y escritor. Publicado en el Norte de Castilla el 28 de Septiembre de 1989

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