sábado, 31 de octubre de 2015

LA PAGA PROPINA


LA PAGA PROPINA

En la empresa privada a veces existe lo que se llama una paga de beneficios o sobre beneficios.

Quiere decir que aparte del salario y pagas extras no extras, el currante puede recibir una verdadera paga extraordinaria (aunque la cantidad, la verdad sea dicha, es bastante ordinaria).

Esa paga es una especie de propina que le da el empresario a su esforzado trabajador, ya que hubo beneficios y se puede repartir algo más de lo pactado.

La paga sobre beneficios, naturalmente, no significa que el patrón divida lo ganado, a partes iguales o proporcionales, entre los obreros, tras quitar la suya.

Aunque tras quitar lo suyo (que él decide) podía hacerlo como se indica y no perdería nada.

No, la paga de beneficios es algo ya dicho, que a modo de propina redondea el sueldo, sin que ese dinerillo pase a convertirse en sueldo propiamente dicho.

Y la cantidad de esa paga nunca se sabe si adecuada o no, porque (¿por pudor?) el  jefe no suele decir lo que realmente se embolsa

Ahora, la moda de la paga propina parece que también se va a implantar en la Administración (entre los funcionarios y similares) bajo la advocación y bendición del Gobierno-PSOE y la central sindical CSIF, respectivamente.

(Por cierto, ¿por qué dicen que la CSIF es un sindicato amarillo? ¡Porque les engañan como a chinos!).

Calmada la sonrisa o el mal gesto (según) volvamos a lo nuestro (que es lo de ellos), la paga propina.

Resulta que para 1989 en vez de pagar lo que religiosamente corresponda para, al menos, mantener el poder adquisitivo de un año, se entra en el siguiente con una subida de tomadura de pelo (4 por ciento) más una paga propina, que como tal, la dan sin firmeza (no queda sumada al sueldo) y la dan sin dignidad (no la dan porque en buena ley entiendan que le corresponde a quien la percibe…es aleatoria).

Y aunque conlleva el rasgo esencial de la propina, siendo insuficiente,  siempre alegra al que la recibe, creando en el patrón la sensación de generosidad: “Le pagaré tanto y, con propinas puede usted llegar a obtener...”

En estos días, 167.000 funcionarios recibirán su paga propina, mientras que el resto, hasta un millón, en la versión que sea, también tendrá su propinilla.

Gobierno y CSIF reparten los diezmos de los beneficios del Estado.

 (Como el Estado somos todos, no son sólo los funcionarios los que deban recibir los beneficios, pero tampoco los beneficios pueden proceder sólo del achuche del trabajador público).

Los beneficios del año anterior superan los 800.000 millones de pesetas (entiéndase por beneficio lo que el Gobierno ha recaudado de más, según el mismo dice ¡conste!).

Bueno, pues de ese dinero sólo 20.000 millones de pesetas fue la propinilla conseguida por la central independiente.

También hubo un paro (14-D) tan gordo que se convirtió por si solo en una huelga general.

El país le pidió limpiamente al poder cuatro cosas claras.

El Gobierno a eso ha contestado (con el apoyo de la derecha en el Parlamento y el de las centrales «independientes» en los centros de trabajo, pues no convocaron el paro), con menos de 200.000 millones, de los que algo ha ido a los funcionarios, en forma, como no, de la última moda ¡la paga propina! (esta vez de un 1 por ciento, sin consolidar y ello para compensar la pérdida de un 1,8 que si consolida en la vida).

Pues como se siga así, al final va a haber que aceptar propinas de verdad.

FRANCISCO MOLINA. Profesor y escritor. Publicado en El Norte de Castilla el 3 de Mayo de 1989

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