jueves, 31 de diciembre de 2015

DISEÑO CURRICULAR CURSI (I)

DISEÑO CURRICULAR CURSI (I)

Normalmente los escritos de colaboración en prensa, debido a su longitud, dejan infinidad de cabos sin poderse atar, ya que al tener que adaptarse a determinado tamaño, solo es posible esbozar los trazos de aquello que en ellos se expone.

Y eso no es malo —el que queden cabos sueltos— pues no se busca que lo dicho sea un sermón de púlpito —que ha de permanecer por definición inamovible— se busca, por el contrario, provocar discusiones sobre la cuestión de turno.

Pero con lo que sigue tal vez haya que explayarse todo lo que sea preciso porque el tema gusta de tanto como disgusta.: ¡E1 fracaso de los escolares!

En una de las últimas jornadas de protesta de los estudiantes, entre las peticiones que hacían —aprovechando la insuficiencia de la reforma educativa (LOGSE) anunciada— figuraba la de que los exámenes con un porcentaje superior al cuarenta por ciento de suspensos tuviera que repetirse.

Es la primera vez que piden algo útil para ellos.

Hasta ahora y aún ahora —pues esa petición les engañaría— las chicas y los chicos han pedido cosas tan sensatas que parecen adultos y, por tanto, todo eso, conseguido o no, no ha logrado hasta hoy resolver su principal problema: ¡suspenden —insuficientean— demasiado!

El fracaso escolar es algo palpable.

La LOGSE, tal y como está en el borrador, al menos en teoría —¡faltaría más!— pretende mejorar la calidad de la enseñanza, pero... ver para creer: 

No afronta la principal reforma.

Añádase a ello que los grupos de personas que pueden influir en el producto final de la ley pasan de la receta imprescindible para corregir la debacle de las notas —debacle que, aun existiendo, oculta la más gorda, la del desconocimiento que muchos de los que aprueban tienen de las materias, pues dígase también claro, pasan (aprueban) más alumnos de los que se lo merecen—.

Para diseñar una enseñanza sana, amena, estimulante y formativa, al alumnado hay que pedirle lo que puede dar y no más.  

Gráficamente se ve mejor: En la actualidad, en botellas de cinco litros (los alumnos), los profesores, por orden del Ministerio, han de meter seis litros —¡misión imposible!—, o sea que hay demasiadas asignaturas, demasiados temas dentro de cada una y demasiadas horas de clase-típica.

Como nadie está en contra de mejorar las condiciones positivas del sistema (salvo el mismo Gobierno al no dedicar lo mas posible a la enseñanza) resulta que los expertos y toquisqui, pide: reducción del número de alumnos por profesor, mejora de las condiciones materiales y de material educativo de los centros, cursillos de perfeccionamiento de los docentes (esto último un error publicitario, pues poco pinta en el fracaso escolar, y así por pedir que no quede... ¡Pero nadie pide lo elemental!

Porque siendo las medidas anteriores buenas, chocan con una tarea imposible, meter seis litros en una botella de cinco que es lo que se pretende hoy día.

Mas, pensándolo bien, tal vez el ejemplo que se esté utilizando no es adecuado, pues puede dar la impresión de que al menos cinco litros quedan dentro de la botella, lo cual no es real.

Tal vez sea más adecuado como imagen indicar que lo que pretende el Ministerio es que se metan seis litros de agua en globos con capacidad solo para cinco, de forma tal que la tarea no solo no se consuma sino que en el empeño muchos globos quedan rotos.

La LOGSE a todo lo que tienen que aprender los alumnos-as lo llama “diseño curricular base”, tal vez para ocultar que pocas cosas van a cambiar (por eso cambian los nombres, ya que no las substancias).

Antes se le llamaba temarios, programas, lecciones o el contenido.

En estos “diseños curriculares cursis” no consta que se reduzcan ni asignaturas, ni temas, _ni horas de clase (es más, aumenta las de los chicos-as de trece y catorce años).

Y es lógico, el profesorado nunca va a pedir reducirlo ya que para él ello puede suponer variaciones en sus perspectivas de traslados.

Son los chicos-as los que tienen que luchar por ello pero, como tienen complejo de vagos, no la hacen.

Por eso el fracaso escolar seguirá existiendo y ya pueden venir equipos psicopedagógicos a cantar saetas.

FRANCISCO MOLINA . El Correo de Zamora. 24 de Mayo de 1990


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