lunes, 28 de diciembre de 2015

HUESOS DE PLÁSTICO

HUESOS DE PLÁSTICO

Antes  a los perros se les daba un buen hueso (de los del cocido) y ellos lo agradecían tanto que se convirtieron (uno a uno) en el mejor amigo del hombre (y de la mujer).

Desde que se inventó el plástico se han fabricado huesos de ese material, huesos que los amos urbanos de los perros les dan a estos para "que se entretengan".

Los perros, que no son tontos, desde entonces han acuñado la célebre frase de: "A otro perro con ese hueso".

En esta "vida perra" que llevamos, las dudas sobre si León, sola, debe ser una autonomía, o si las hermanastras León y Salamanca, junto a la Cenicienta Zamora, deben separarse de la madrastra Castilla, son dudas que hay que, por fuerza, identificar con "huesos de plástico (Y ante ello no cabe otra respuesta que "a otro perro con ese hueso").

Eso no significa que no se deba respetar la decisión de pedir un referendum.

Y por eso, por respeto democrático, es por lo que ante el “si" o "no" a un referendum lo que procede es "abstenerse".

Y ello por razones sencillas.

- Desde posturas de izquierdas no se debe apagar la voz de quienes quieren que hable el pueblo, por tanto esta sería una razón, más que suficiente, para votar que si al referendum.

- Pero no es menos cierto que en Zamora no existe la sensación de que éste sea el problema de quienes aquí vivimos.

Es estrambótico que cuando lo que en esta tierra impera es: el paro, la precariedad en el empleo, el barbecho obligatorio de nuestros campos, el encogimiento y amenaza sobre las pensiones, el desmantelamiento de los servicios, etc. etc.; se presente como solución o pócima de brujos, la segregación de la autonomía de Castilla-León de lo que algunos llaman el Reino del País Leonés y que al parecer, tras leer mucho (pero no porque se perciba en la vida cotidiana), es el conjunto: León, Zamora, Salamanca.

Y si ya esto es estrambótico, llegamos al borde del desideratum cuando tal referendum se propone, justo, cuando en la provincia de León se habla de otro; pero éste para que ella solita sea una autonomía.

Todo esto invita a encontrar inapropiado el referendum, es decir todo esto contrarresta las razones, de respeto democrático, en favor del sí.

Y sabido es que cuando un "sí" se enfrenta a un "no" de igual calibre lo que procede es abstenerse.

Hay que "lavarse las manos” ante unos mesías que dicen que su reino no es de esta España, que lo bueno (¿para qué?) sería una autonomía León-Zamora-Salamanca.

Que resulta que por lavarse las manos no se celebra el referendum: No pasa nada.

Que por lavarse las manos si hay referendum y hay que decir que desde siempre los Conservadores han utilizado el localismo para hacer creer que el rico de Astorga tiene los mismos problemas que el pobre de Astorga, pues se dice.

El abstenerse no es tener miedo a definirse, es ser lo suficientemente valientes como para, si se tercia, decirle a la gente: No te dejes engañar, estos nacionalistas o regionalismos o historiadores, cuando te tuvieran ya en "la tierra prometida” te van a aplicar la misma política económica que hoy te tiene contra las cuerdas, así que "a otro perro con ese hueso".


FRANCISCO MOLINA. La Opinión de Zamora. 17 de Enero de 1995

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