viernes, 11 de diciembre de 2015

TODO POR LA PATRIA ¡CHICA!

TODO POR LA PATRIA  ¡CHICA!

EN medio de esta ola de zamoranitis que nos invade, ¿quién no da un paso en defensa de esta tierra?

Todos, absolutamente todos, están dispuestos a dejarse la piel en el empeño, pero….....

¡Me cachis con los «peros.!

Esa lucha, ese sacrificio, esa entrega hasta donde llegaría? ¿Qué es dejarse la piel en el empeño?, ¿Ir a las orillas del Lago a tostarte hasta que te peles y luego decir que has hecho patria haciendo turismo? ¿O tal vez consiste todo en trabajar con mas ahínco y a menos precio para que esta zona sea tan competitiva que no veas?

Vete tú a saber cómo concibe cada cual su lucha por Zamora.

Mas tampoco se trata de romperse la cabeza, ya se puede dormir tranquilo/a.

Hay, en esta ciudad, una estirpe de verdaderos soldados por Zamora. Como son humildes (principal virtud de los héroes locales) hasta ahora no habían sido detectados.

No se sabe exactamente cuántos son; si 12, como los doce apóstoles; o 12, como los doce concejales del PSOE: o 7, como los siete magníficos.

Lo que si se sabe es quien los encabeza.

Fue en el último pleno del Ayuntamiento de la Villa, y el esforzado nuevo hombre zamorano, dígase de una vez en su honor, es el actual primer teniente de alcalde (nunca un cargo mejor tenido)

Este zamorano total (se verá por qué) lo anunció solemnemente, justificando que la excelentísima Corporación lleve ya gastados en protocolo dos millones de pesetas (en 6 meses) y quiera otras 800.000 calas más para ir tirando (en el tiempo, se entiende, aunque...).

Ellos (o él, no quedó diáfano), no tienen empacho, ni se les caen los anillos, si tiene que comer (a costa del dinero de todos, vulgo, gratis) para conseguir algo para esta ciudad.

Repetimos para los despistados: como el dinero del protocolo se va en cosas raras y sin control previo, a veces se utiliza para, por ejemplo, comer (comer bien, naturalmente, que no se puede dar la imagen de que este pueblo es tacaño y un muerto de hambre.

¡Qué paradoja!, para no parecer un muerto de hambre has de comer como si estuvieras muerto de hambre.

Pues bueno, lo que dijo el alcalde-bis (el otro, al ser senador, pasa la mitad del tiempo “senado”) fue qué (traducido) a santo de qué se les puede reprochar una comidilla que otra; que si para convencer a alguien a quien no vendieron la moto en el despacho a horas de oficina, hay que llevarle a una comida para convencerlo, pues ellos, a pesar de lo terrible que es comer gratis y bien, a costa del pueblo, pues se sacrifican y, hala, adelante, todo por la tierra (que no por los suelos).

No se duda que sean capaces estos sufridos ciudadanos de comer sin ningún empacho, (que para eso comen, a la carta, para que cada uno pida el marisquito más digestivo y que menos empache).

Tampoco se duda de que no han de “caérseles los anillos> (con cuatro comilonas como las de hace cuatro anos no solo no se les caerán los anillos, sino que no habrá forma de que se los puedan sacar de lo gorditos que se van a poner los dedos).

De lo que se duda es de que la gente sea consciente de que por fin tenemos en puestos de mando a gente que, al sacrificio de cobrar 280.000 pesetas por mes (quíteseles el 20% y eso se llevan a casa), unen el no menor esfuerzo de prolongar la jornada de trabajo en un banquete para ver si lo que no se consiguió por las buenas se consigue por las mejores: ¡comiendo a costa del contribuyente!.

Señores, la cena está servida, y Zamora, con estos héroes, también.


FRANCISCO MOLINA. La Opinión de Zamora. 6 de Agosto de 1991. Imperecedero

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